La persona está enferma siendo rodeada por el mar de los conocimientos sobre la salud

La persona está enferma siendo rodeada por el mar de los conocimientos sobre la salud

Todo que descubre y demuestra la ciencia no hay algo nuevo, esto es lo pasado que hace mucho tiempo está olvidado: “Ahorrativa es la sabiduría del Ser que cose lo nuevo de los harapos viejos”. [1] Lo a qué ahora se acercaron los científicos era conocido hace mucho tiempo, todos estos conocimientos eran plasmados en el sistema armonioso, universal – como la doctrina antigua “El Ayurveda”. En ella eran reflejadas las miradas íntegras a la persona, su modo de vida en la unión con la Naturaleza, con la Vida.

En su desarrollo y el perfeccionamiento la persona no tiene que inventar de nuevo la bicicleta: toda la información necesaria sobre cómo hacerlo existe hace mucho tiempo. Ella está reflejada en las doctrinas distintas esotéricas, los mitos, las leyendas, los cuentos (recordemos que la información dada está dispersada en el Campo Informativo, solamente la Conciencia Desarrollada puede reunirla conjuntamente y llevar a la práctica). A la persona moderna le es necesario solamente tender la mano y aceptar la ayuda de los antepasados. Tomar lo que le pertenece por su derecho de la sucesión, está a la vista y todos lo pueden oír – ¡pero no lo ve, no lo oye! Eso es porque el folklore no da las recetas preparadas, pero indica la vía a sí mismo, a su perfeccionamiento.

La persona está creada por la Naturaleza como un ser autosuficiente y absolutamente invulnerable, independiente de cualesquiera condiciones y factores externas. ¡Es un sistema autosuficiente y cerrado de la intervención de parte del mundo material y la gente! Le falta solamente una cosa – el acceso complejo a sí, a su salud y a su percepción del Mundo. Le falta lo principal – la interpretación crítica de lo que ocurre. Por estas funciones responde y es capaz de cumplirlas solamente nuestro hemisferio derecho.

Pero “la ciencia verdadera es el estudio de lo desconocido, todo lo demás es el progreso científico-técnico”. La ciencia llamada servir a la Humanidad se ha consagrado a las investigaciones solamente del mundo material y sus posibilidades ya ha agotado. Junto a su desarrollo ulterior la vida plantea ante los científicos una tarea: comenzar las investigaciones de lo que se encuentra fuera de los límites de lo visto, palpable y comprendido, que se encuentra dentro de la persona. Y de esto la ciencia no se irá a ninguna parte: el mundo material a propósito de la creación de las condiciones confortables vitales para un ser humano también ha agotado sus posibilidades.

La razón (la parábola en redacción de Osho)

“Usen su razón para examinar las cosas donde ellos están, y no allí donde ellas no están, aunque ellos estarían en la oscuridad. Vayan en el interior.
Una vez por la tarde la gente vio cómo Rabia por algo salió corriendo a la calle de su choza. Ellos se reunieron alrededor de ella – pobre mujer vieja, ellos le preguntaron:
– ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué buscas?
No levantando la cabeza, ella dijo:
– He perdido la aguja.
Todos se lanzaron de buscarla. Poco tiempo después alguien llegó a preguntarla:
– Rabia, la calle es grande, cayó la noche, la aguja es tal pequeña. Puedes precisamente indicar – ¿dónde ha caído?
Rabia dijo:
– La aguja ha caído en la casa.
– ¿Es probable, has perdido el juicio? ¿Si la aguja ha caído en la casa, qué haces aquí?
– Porque aquí está más claro y en la casa está muy oscuro.
– Aunque la luz esta aquí, ¿cómo encontrarás la aguja, si no las has perdido aquí? ¡Trae la luz en casa, y allí podrás encontrar la aguja!
Rabia se echó a reír y dijo:
– Sois tan atentos a las bagatelas. ¿Cuándo empezarán a usar su razón en su vida privada? Veo, todas sus aspiraciones están dirigidas hacia fuera, yo lo sé precisamente, ahora he conocido en la práctica que lo a que aspiráis, está perdido en el interior. ¡Aprovechaos de su razón! ¿Por qué aspiráis a la felicidad en el mundo exterior? ¿La habéis perdido allí?
Ellos estaban de pie aturdidos y Rabia desapareció en su casa”.


[1] William Shakespeare.

 
 
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