El estado real de las cosas

El estado real de las cosas

Usted puede decir: “La gente ha sabido sobrevivir en los tiempos del Diluvio Mundial, entonces sobreviviremos y ahora”. Sí, esto será así, la vida del momento de su surgimiento en el Universo no cesa ni en un segundo. Este punto de vista fue justificado hasta aquel tiempo, mientras que eran desconocidos los criterios de la selección de la gente en el Siglo de Oro sobre el planeta Tierra. Hasta ahora se consideraba que sobrevivirán aquellos quienes tendrán la suerte, a quienes protegen las estrellas, a quienes es benévolo el destino, a quienes salvarán los ángeles custodios y Dios. Y sin cumplidos todo el cálculo se fundamentaba en nuestros habituales “quizás” y “por debajo de la pata”. Toda la esperanza por lo a quién cual carta acudirá y como los dados favorecerán. La pérdida aquí es el juego del caso, no se debe por alguien ofenderse.

Pero ahora está claro que la vida no es el juego en los dados, sino la Opción consciente. La persona que declara que no quiere ocupárselo, por su propia mano renuncia a sus derechos a la Vida, priva de tales derechos todo su linaje, incluyendo a los niños y los nietos que todavía no han nacido. ¡Por lo mismo ella en realidad renuncia a sus derechos a la vida a favor de alguien otro, puede ser, mucho menos digno, que ella! ¡Pero ella por su propia mano escoge para sí una muerte!

La naturaleza siempre tiene las vías de reserva al salvamiento y las abre para aquellos que quieren sobrevivir y escogen la Vida. Esto es como durante de la enfermedad grave: el organismo para el salvamiento moviliza todas las reservas, la lucha por la Vida se apoya en la activación de las fuerzas, del trabajo de todas las células sanas las que son de pleno valor y son capaces y desean luchar con la enfermedad. Si tales células son la mayoría, se les juntan a ellas que eran puestas en duda – ¡y el organismo sobrevivirá, habiendo vencido la muerte!

Nostradamus tradujo la palabra el “Apocalipsis” como “el fin del mundo” (Armageddon). ¡Pero una traducción exacta es como “el levantamiento de los mantos”! Esto significa que en la Naturaleza ocurren tales acontecimientos que quitan el velo de nuestros ojos y del mundo circundante. Para sobrevivir debemos en luz verdadera ver el mundo circundante y nuestro lugar en él, habiendo quitado las gafas rosadas. Hay por delante de nuevo colocar las prioridades: cada uno de nosotros debe decidir – qué le es necesario a él en primer lugar, qué – en segundo y de algo es posible separarse (de mucho tendrá que desasirse completamente). ¡Sin tal trabajo interno, sin revisión de valores la persona se condena a sí misma y sus generaciones menores a la muerte segura, y bastante cercana!

La pregunta principal que inquieta a todos es: “¿Cómo la gente se dividirá en aquellos dos grupos desiguales: el 99 % y el 1 %? ¿Quién se hará “el burro de carga”, habiendo caído en el número de noventa nueve porcentajes y cómo se puede caer en este un porcentaje preferido?”. Con la primera categoría todo es bastante simple – ellos serán arruinados por la santa fe que la única salida correcta en cualquier situación es hacer como todos, hablando más exactamente – dejar todo, como lo está. Los principios son simples: “Si quieres de trabajar – te echa, duerme, y todo pronto pasará”, “por la mañana empiezan las buenas obras, quizás se disipará”.

Los científicos escriben que la Humanidad ha puesto en marcha el mecanismo de la autodestrucción. La gente se acercó al borde del abismo, muchos ya están caídos en él. Pero hay tales (esos, por desgracia, son pocos) que, habiendo mirado en el abismo, se han espantado y se vuelven atrás, se marchan de él, abriéndose paso entre la muchedumbre. Para los circunstantes estas personas son los “mirlos blancos”: viven no como todos, no hacen lo que hacen todos y dicen todo lo contrario. Esta gente formará un porcentaje. Ella está aprendiendo a sobrevivir no gracias a los logros de la civilización, del progreso científico–técnico, del socium y la religión, no merced a las preocupaciones incansables del estado y los logros de la medicina, ¡sino en contra de todo esto!

La persona puede ser sana si estudia las Leyes objetivas de la Naturaleza, siguiéndolas. Solamente el acceso complejo a la salud, la aplicación comprendida de estas Leyes en la práctica son las garantías de su salud y supervivencia. Las leyes de la Naturaleza son cerca de diez y es fácil el seguirlas . Solamente es necesario querer conocer y perfeccionar no el mundo circundante, sino sí mismo, porque “la persona no tiene libertad de afuera más de la cual posee dentro de sí”. Junto a la opinión a sí y su lugar en la Naturaleza absolutamente clara, honesta, también haciendo cada un día las prácticas metodologías simples, pero exactas y rigurosas, la persona hará su vida feliz, alegre, sana.

Las personas que sufren de las enfermedades, que prematuramente destruyen a sí por un modo incorrecto de vida, los estreses y demasiada comida crónica, sueñan con la vía rápida y fácil a la salud, quieren en seguida todo y en abundancia, como sobre la mesa. ¡No es así! Es necesario ganar la salud, es imposible comprarla. Nadie a usted la venderá.

La vía a la salud no es el hecho – es el proceso, y en primer lugar el proceso cognoscitivo. Cualquier proceso tiene sus rasgos, propiedades y leyes. La vía a la salud está a través del estudio de este proceso. Precisamente aquél quién no remoloneará estudiarlo durante los años, seguir cada día sus leyes, entrará en un porcentaje de los hombres felices que sobrevivirán en nuestro tiempo penoso.

 
 
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