La naturaleza del Alma

La naturaleza del Alma

Esta fiesta feliz del caído a la cabeza se le ha subido,
pero para volverse de nuevo al cielo no más fuerzas tenía.

El Alma de la persona tiene la base infoenergética. Ella nace a cuenta de la gemación de alguna energía de Dios durante su actividad pensadora. Por consiguiente, ella tiene en el potencial todas las propiedades inherentes a Dios: ¡la potencia vital, mental!

Sus posibilidades potenciales se realizan gradualmente, como el coágulo energético, en cada Nivel del Universo. Tales Niveles en el Universo son siete. Deteniéndose sobre cada uno de ellos, el Alma se desarrolla, evoluciona del coágulo energético simplísimo hasta la Matriz psicoenergética de la persona. Por la medida de su desarrollo el Alma construye gradualmente su envoltura – el cuerpo (desde la partícula elemental hasta la persona). Como usted puede ver, y aquí hay un Péndulo de la Vida el que tiene la intercomunicación del Ente energético del Alma con su manifestación física (material). Si se le paran, el Alma se deshace, convirtiéndose junto con el cuerpo en nada, en la vacuidad.

Pasando a través de siete Niveles del Universo, adquiriendo en cada uno de Ellos la cierta experiencia del desarrollo, el Alma lo fija no sólo en su Ente infoenergético, sino también en el Campo Infoenergético del Universo, dejando en ellos algo parecido a su huella. Esta huella es nada más que un holograma – el carnet de examen de notas del Alma.

Así, el Alma tiene el prototipo, su memoria propia en cada Nivel, ella es apretadamente ligada a cada uno de Ellos. Además, el Alma no está abandonada a su propia suerte, y del primer instante de su existencia se encuentra bajo la atención fija de Dios y Su Gente (los empleados de los servicios de los Niveles correspondientes del Mundo de Dios). El Alma se encuentra siempre en la unión con los flujos de la Vida y obedece sus ritmos, esto está dispuesto en su naturaleza misma.

Por la medida del desarrollo el Alma hace el traslado del Mundo de Dios (del Mundo de las Vibraciones Finas, o el Mundo Tenue) en el mundo de las vibraciones rudas – hacia la Tierra. ¡Esta transición es necesaria, puesto que solamente en nuestro mundo el Alma acaba su desarrollo, hallando la envoltura material! Parece que como si se la trasplantaran de las condiciones de invernadero en el terreno abierto. El Alma sobre la Tierra acaba su desarrollo, forma para sí el cuerpo de persona y adquiere su propia conciencia y su comprensión del mundo en que vive. La conciencia es la parte integrante de la materia. A distinción de todos los Niveles del Universo solamente en el Nivel ínfimo, en el mundo de las vibraciones rudas, sucede la unión de la Conciencia con la razón de la persona. Así nace una forma altísima de la Conciencia, ¡pero esta Conciencia todavía no es desarrollada! Aún tiene que hacerse desarrollada.

Habiendo adquirido la forma altísima de la Conciencia, el Alma puede pretender a la autorrealización, a la Vida. Habiendo recibido la Conciencia Desarrollada el Alma junto con el cuerpo físico se hace inmortal. ¡Así, el Alma a la Tierra va a por la Conciencia sólo! Esto está vinculado a lo que la Conciencia en todo el Universo inmenso la tienen solamente Dios y el Ser humano. Mientras que el Alma viajaba por los Niveles del Universo, usaba la Conciencia de Dios. Después que ella se establezca en la persona, está obligada a vivir “de su ingenio”, formar su Conciencia propia – habiendo cogido la Conciencia de Dios, llevarla como la fuente de luz y volver atrás con ella a Dios para seguir marchando al lado de Él, ¡pero ya conscientemente!

El Alma pasa la vía que pasa el niño, naciendo sobre la Tierra. Después de la concepción los padres dan a su niño la vida. Su mamá le lleva a término, después de que sigue el nacimiento. Luego se lo cuidan durante el primer año – y solamente entonces él se hace a los pies, comprende sí mismo y la realidad, nombra los padres “Papá” y “Mamá”, tiende a ellos sus manitas, hace al encuentro de ellos sus primeros pasos conscientes. De este momento ellos van por la vida al lado.

Las etapas de la formación del Alma hasta su encarnación en la persona – es una fase de llevar a término. En esta fase a ella (tanto como al niño en el vientre) le es confortable y nada le amenaza. La fase crítica para el niño es la edad infantil, mientras que halle la Conciencia y asimile la comunicación con los padres en el régimen del diálogo. Este período peligroso se acaba con los primeros pasos del niño al encuentro de los padres. El niño les halla, reconociéndolos como sus padres al final del primer año de la vida (por primera vez del momento del nacimiento), aunque ellos con él componen un todo único desde el primer minuto después de la concepción. Los padres no tienen absolutamente interés en saber cómo el niño cree en ellos, qué sabe y puede. Ellos saben que tendrá que enseñarle a todo de nuevo, paso a paso. Lo más importante es que él tienda las manos y haga los primeros pasos al encuentro de ellos. Por el resto de la vida ellos seguirán yendo juntos.

Así la persona, habiendo venido a este mundo, está en la fase crítica de la existencia, mientras que se reconozca a sí misma y a sus Padres (mientras haga los primeros pasos al encuentro de ellos). Nadie por ella superará esta fase, cada uno la pasa individualmente. Pero no solo, individualmente, sino junto con sus Padres – el Mundo Tenue y Dios que se preocupan por nosotros, no dejando salir de los campos visuales del momento de la concepción de nuestra Alma. El obstáculo aquí es solamente una – la Conciencia de la persona, con las anteojeras, las condicionalidades, los dogmas y los estereotipos distintos que por nuestro mundo físico están establecidos como principio de las Verdades indubitables.

El alma madura (la parábola india)

“Los alumnos le preguntaron una vez a Fahrid:
– Se admite que Jesús no había sentido dolor físico sobre la cruz, cuándo lo crucificaron. ¿Cómo puede ser esto posible? Se admite que, cuando a Mansur se han cortado las manos y los pies, él sonreía. Cuando se le hubieron punzado los ojos, en su cara no se reflejaron ningunos sufrimientos del dolor. ¿Cómo puede esto ser posible?
Fahrid arrancó del árbol una nuez verde, la tendió a su alumno y dijo:
– Casca la nuez sin estropear el corazón.
El alumno respondió que esto es imposible. Fahrid preguntó:
– ¿Y cómo una nuez madura – es posible separar la cáscara sin estropear el núcleo?
– Con la nuez madura no hay ningunos problemas, – respondió el alumno.
– Todo es correcto, – dijo Fahrid. – Pero es que tú mismo contestaste a la pregunta. La mayoría de la gente tiene el alma que se ha unido por completo con el cuerpo. Si se causan una herida al cuerpo, se hieren y el alma. Pero hay otra gente; su alma es tanto libre que tiene el cuerpo como la envoltura. Dañando su cuerpo, es imposible causar daño a sus almas. Jesús y Mansur fueron las personas semejantes a la nuez madura”.

Habiendo adquirido la Conciencia, el Alma está obligada a conservar el cuerpo como la forma integrante para la realización de la Conciencia – ¡ya que habiendo perdido el cuerpo, ella pierde la Conciencia! Y para esto, el Alma no sólo debe adquirir la Conciencia, sino que también debe unirse con ella. Solamente entonces ellas pueden hacer su cuerpo perfecto e imperecedero, son capaces de transformarlo en concordancia con los objetivos y los propósitos.

La etapa del desarrollo evolutivo del Alma se concluye cuando el Alma vuelve junto con el cuerpo físico y con la Conciencia desarrollada en el Mundo de Dios (a su casa), allí no se nos esperan en otro estado y otra imagen, y de otra forma no se nos aceptarán. Exactamente esto es la Persona Armonizada – el Individuo que es capaz de hacerse el ayudante verdadero de Dios. Después que el Alma adquiera el cuerpo, el ciclo de su desarrollo evolutivo se acaba. La etapa siguiente es la Evolución de la Persona y de su Conciencia.

Bajo la llegada de la persona al Mundo de Dios en ningún caso se debe sobreentender su partida de la Tierra (como una Ascensión del Alma o cierto “salvamiento” mítico). La época del Apocalipsis da a la persona la posibilidad (¡e incluso le obliga!) de pasar toda esta Vía, viviendo en la Tierra. La armonización de la persona tendrá lugar por medio de la unión de nuestro personal Universo Virtual con el Universo Verdadero, y luego por la transformación de la Tierra en la así llamada Cuarta Medida (o, con otras palabras, por la llegada del Mundo Tenue a la Tierra).

¡No es casual que la religión espera con el miedo este momento, habiéndolo llamado “Juicio final”! Entonces todo en este mundo será llamado por sus nombres. Esto descubrimiento para muchos será como el desengaño y la conmoción terrible en vista de la falta de la delicadeza cordial y la intuición hasta ello. ¡Y lo más principal, en vista de la imposibilidad de cambiar algo!

¡Es probable que usted ya ha comprendido que nuestro nacimiento en la Tierra es una gran responsabilidad personal tanto ante Dios como ante todas las encarnaciones anteriores de nuestra Alma! Porque la fase de la Persona es el período final en su desarrollo evolutivo. Ella en este momento ha andado por millones de encarnaciones y metamorfosis, pero en la fase de la encarnación en la persona puede parar su Evolución (o, aún peor – irse en la Inexistencia).

El culpable de eso será el hombre que hizo el ídolo de su Conciencia y del cuerpo físico, y sobre su Alma no tiene la menor idea – ¡y no desea saberlo! Aunque de palabra está por su limpieza y pone las velas por su salvamiento (sin duda, contra las artimañas de las fuerzas oscuras míticas, y no contra sí misma sólo). A la persona no se ocurre una idea que ella misma puede perder tanto sin talento su Alma. Ella piensa que habiendo venido en la Tierra, al fin y al cabo, recibió libertad completa, porque por eso todo ya está predestinado, y sienta sus manos desatadas .

Pero en realidad ella ha recibido solamente libertad de la Opción: o ponerse en el camino de la Evolución de la Persona, habiendo hecho los primeros pasos al encuentro de sus Padres, o realmente irse en la Inexistencia, deshaciéndose en los componentes mínimos – el humus, sobre que crecerá la Vida en el Universo siguiente. ¡Y esto no es una historia macabra habitual! El porcentaje de la separación, de la selección de las Almas antes de su encarnación en la persona (mientras que ellas están dirigidas por la Conciencia de Dios) es igual al cero. El porcentaje de las Almas que han reconocido a sí mismas, que se han unido con la Conciencia, que han venido a su casa (en el Mundo de Dios junto con el cuerpo físico), es pequeño e insignificante – las partes del porcentaje. ¡Como ve, la separación es implacable!

Sabiendo solamente este hecho, se puede cesar todas las conversaciones de la grandeza y del valor del ser humano: ¡6 mil millones de las Almas en la Tierra para el Mundo Tenue y Dios es una abstracción pura, son los niños que todavía no han nacido, que solamente vacilan ora nacer, ora no! Nosotros que hemos conectado al Canal de Dios, ya hemos hecho este paso, por eso así nos cuidan y solicitan.
 
 
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