Capítulo quinto - El control de los acontecimientos

Capítulo quinto

El control de los acontecimientos

El conocimiento de ciertos principios compensa
fácilmente la ignorancia de muchos hechos
.

C. A. Helvétius [1]

En el capítulo anterior hemos examinado la propiedad de la mentalidad de crear los estereotipos – las trampas para los pensamientos que reorientan nuestra Conciencia hacia los procesos destructivos.

Hemos establecido que en la base del Universo están dos componentes que son opuestas por su sentido, sus propiedades y cualidades. A uno de ellos le es inherente la creación (la Existencia), a otro – la destrucción (la Inexistencia). La Vida es movimiento que se realiza en la transición continua mutua de dos componentes del Universo, la transición de una a otra. Y esta dinámica es una característica para todos los procesos vitales: físico, químico, mental, social, espiritual y otros. El “proceso” hace falta comprender no de otro modo como “una transición recíproca continua”. Nuestra salud, Conciencia y destino obedecen este proceso al pie de la letra.

Precisamente por esta causa toda nuestra vida está compuesta de las rayas – negras y blancas. Mantenemos el equilibro constantemente entre el vuelo y la caída, el éxito y los fracasos, entre la salud y las enfermedades. Es necesario notar que la cualidad de nuestra vida depende enteramente de nuestros pensamientos. Los pensamientos orientan la Conciencia hacia los procesos creativos o destructivos, de aquí tenemos lo que tenemos. Si los pensamientos están orientados hacia la destrucción (son las dudas y los miedos distintos, la incertidumbre y otros pensamientos negros), con el tiempo la vida se convierte en la raya continua negra.

La Conciencia se bloquea por completo por los estereotipos. Al Alma le falta el impulso para pasar a los procesos creativos y extendernos de la raya de mala suerte. En esta situación, como usted puede ver, es inútil buscar la ayuda de afuera: no vale la pena ir en la iglesia, son inútiles las súplicas a Dios, peticiones de ayuda hacia las personas con dotes extrasensoriales, los brujos, los doctores. Si ellos ayudan, sólo eliminan por algún tiempo las consecuencias.

La vía a la curación se encuentra solamente en nosotros, en la orientación de nuestra Conciencia y en la calidad de nuestros pensamientos. Intente controlar los pensamientos y determine, cual orientación tienen: si están llenados de la alegría de la vida, la seguridad en sí mismo, si usted recibe el placer de la vida, de su trabajo, autorrealización creativa. ¿O, puede ser, usted está vencido por la depresión, le abate el ajetreo cotidiano, dominan a menudo la irritación, el descontento, la ira? ¡Cada pensamiento negativo perturba la armonía en uno u otro aspecto de su vida, y si el pensamiento está embarcado por completo en los pensamientos negativos, su vida se convierte en una pesadilla!

En este capítulo intentaremos comprender como dirigir nuestros pensamientos para que la vida represente una raya clara, y la Conciencia pase a los procesos creadores. Los procesos creadores evolutivos es el trabajo interno sobre el perfeccionamiento. Algo que ha caducado, ha caído en desuso – desaparece, en cambio se crea lo nuevo, más perfecto. Los procesos destructivos dematerializa lo que en el escalón nuevo del desarrollo se ha anticuado. Sin ellos la vida sería imposible en general.

Los distintos malestares son también los procesos destructivos, ellos señalan a la Conciencia que es hora de poner en marcha los procesos de la autorrealización para producir algún trabajo de purificación. Y puesto que recibimos el cuerpo en nuestra propiedad personal, este trabajo por nosotros nadie puede hacer. Somos los dueños de nuestro cuerpo y en el nivel subconsciente sabemos todo sobre esto, también sabemos cómo llevarlo en la norma.

Pero todos estos conocimientos secretos se abren solamente en aquel caso cuándo la conciencia se orienta hacia Dios, hacia la Vida сomo el proceso continuo lógico, está preparado a aceptar y comprender todo que con nosotros ocurre сomo el proceso. Precisamente aceptar a su cuenta, reconociendo a sí mismo que la causa de todos nuestros problemas se encuentra en nosotros mismos. Solamente en este caso interrumpiremos su vuelo en picado. Si la Conciencia no lo sabe y no quiere oír nada sobre esto – continuaremos quedándose en el remolino de la onda vital (el vuelo – la caída) para ir, al fin de cuentas, desfallecidos al fondo, en vano gastando nuestras fuerzas y nuestra vida.



[1] Claude Adrién Helvétius (1715 – 1771), el literato y filósofo-materialista francés, ideólogo de la burguesía francesa de la época de la Educación.
 
 
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