Capítulo sexto - La clave del Universo

Capítulo sexto

Aquél sabe bastante quien sabe cómo se debe aprender.

H. B. Adams

La clave del Universo

En el capítulo anterior se decía que la Evolución como el Péndulo de la Vida está presente en el desarrollo de cualquier proceso. Se puede nombrarlo el “cuerpo de trabajo” o el motor eterno de los procesos de todos los Niveles, comenzando desde la partícula elemental y hasta el Mundo, en el cual nuestro Universo es un grano de polvo microscópico. Solamente la Evolución abastece la existencia eterna de los procesos de todo género. Gracias a ella la vida misma es infinita.

La persona se hizo mortal solamente por tal razón que ha parado la Evolución en sí misma, en su Conciencia, habiéndola cerrado a sus sensaciones subjetivas. El subjetivismo se hizo la base de su vida. La medicina moderna que da la descripción anatómica de la persona existe merced a que se apoya también en estas leyes. La persona está transformada en el montón de los huesos, músculos y tendones.

El académico P. Kapitsa a su tiempo a propósito de la ciencia dijo: “El científico, habiendo hecho un gran descubrimiento que merece la pena, puede usar sus frutos durante toda su vida restante”.

La aguja en el almiar del heno

“Una vez a un hombre sabio y científico se le preguntaron – ¿en qué es el secreto de su sabiduría, en qué él ve la distinción básica entre la razón propia y la razón de otra gente? El meditó por poco tiempo y luego respondió:

– Si la gente busca la aguja en el almiar del heno, la mayoría de ellas se para tan pronto como la encuentre. Y yo continúo las búsquedas, descubriendo la segunda, la tercera y, es posible, si tendré mucho suerte, incluso la cuarta y quinta aguja”.

 

En ello consiste el sentido de la parada de la Evolución, con la ayuda del pensamiento estereotipado de la sociedad y la Humanidad en entero. Se rinde instantáneamente el culto indudable a los grandes descubrimientos (se convierten en la estática, el dogma) y están explotados sin piedad. Sus colegas menos afortunados construyen sobre su base todas las investigaciones ulteriores de los procesos vitales. Newton descubrió la ley de gravitación mundial, dedujo las leyes fundamentales de los cuerpos que se mueven (las leyes de la dinámica), después de que todas las investigaciones de los procesos vitales se comenzaban a atar precisamente a ellas (incluso allí donde ellas no funcionan).

Las leyes de Newton son hermosas, pero describen la dinámica en las condiciones de las velocidades insignificantes. ¡Y allí, dónde las velocidades se acercan a la velocidad de la luz, y además la superan, las leyes del Newton no funcionan! Su aplicación irreflexiva en calidad de la argumentación para la solución de todos los problemas lleva a la descripción desfigurada de un proceso, y por lo tanto, a su parada artificial. En el nivel de las velocidades grandes deben funcionar las leyes de Einstein, su teoría de la relatividad (la teoría de la interacción de los campos). Ya debe ser investigada la forma radial de la vida fundada sobre las velocidades que superan la velocidad de la luz.

La persona por su naturaleza pertenece a esta forma de la vida, puesto que las células de su organismo están compuestas de las moléculas y los átomos; en ellos pasan los procesos en los cuales las velocidades de la actividad son conmensurables con la velocidad de la luz. Por eso la medicina debe investigar y restablecer en la persona los procesos relacionados con el movimiento de las estructuras elementales del organismo, los así llamados “procesos energéticos”. Precisamente ellos componen la base de vida de la persona. Su infracción lleva a la rotura de las estructuras celulares, entonces, a la enfermedad. Los procesos energéticos componen la base de la actividad mental de la persona y sus leyes describen los mecanismos de su pensamiento y Conciencia.

Precisamente tal concepción incorrecta de la ciencia del estudio de la vida y la persona formó en la sociedad una negligencia en salud, en el lugar de la persona en la sociedad y en la Vida. ¡La persona considera que es el rey de la Naturaleza, nombrándola “salvaje”, con eso reconociéndose a sí misma su esclavo, viendo en ella su oponente e incluso el enemigo! Todas las pretensiones sobre el reino se reducen al derecho saquearla y anonadarla, su Madre. La Naturaleza, al contrario, ha creado la persona como universal, habiéndole dedicado todo que ella misma tiene. La formación de la persona y su Alma iba con la preocupación y el amor infinitos, por las manos de la Gente concreta.

Solamente conociendo la Naturaleza y tratando a ella con la ternura recíproca, la preocupación y el amor, la persona es capaz de conocerse a sí misma. Y este conocimiento está a través de la visión nueva del Mundo, a través del cambio de su pensamiento. Aquella gente que conseguía escaparse del tornillo de mordazas del pensamiento estereotipado, subjetivo, conoció la Verdad y trataba de hacerla llegar a la Humanidad. Pero el sentido de la Verdad está escondido en la persona misma.“Quién busca es lo que se le buscan”. Mientras tanto la ciencia duerme y no da a la persona las recomendaciones exactas y concretas cómo se puede abrir la Fuente de la Vida en sí y cómo aprovechárselo. Es porque cada uno de nosotros tendrá que guiarse por la brújula interna – la Intuición que abre las posibilidades infinitas solamente junto a la liberación de la Conciencia de los estereotipos.

Precisamente la Intuición desarrolla las sensaciones internas de todos los procesos que ocurren tanto dentro del organismo como fuera de él. Solamente la Intuición desarrolla las sensaciones de las Leyes de la Naturaleza y ayuda a la persona ajustar sus procesos internos en el unísono con los externos. Constantemente conociéndose a sí misma, conociendo el Mundo, apoyándose en la Conciencia Desarrollada y la Intuición desarrollada, la persona se pone en el camino infinito evolutivo del desarrollo, y, por consiguiente, apoya constantemente en sí el Péndulo de la Vida, haciéndose inmortal y eterna.

La ecuación de Einstein ( Е = mc2) indica que cualquier sustancia es simultáneamente una energía que a su vez es la parte de la alguna substancia universal que es una energía (vibración) primaria. De esta energía universal está compuesto todo lo Existente en el Universo. Gracias a ella hay la Vida. La transformación evolutiva constante de la energía universal abastece la eternidad de la Vida.

La energía universal según su naturaleza es doble. Los componentes de la Dualidad son la sustancia y la energía. La transformación mutua de estas substancias una en otra es una característica dinámica de la Existencia.

Según la teoría de Einstein la persona representa el conjunto de los campos energéticos que se completan uno al otro y que cooperan con el cuerpo físico en el nivel celular. La vida y la salud dependen de la substancia imperceptible vital que es capaz de regenerar y restablecer todos los elementos y las estructuras del cuerpo. Porque sus células representan el conjunto de las moléculas distintas unidas por enlace muy complicado de los campos energéticos que cooperan uno con otro. Este sistema energético está dirigiendo y apoyando por los flujos de la fuerza de la vida que llegan en el organismo de afuera, por las vías (meridianos) especiales energéticas.

Los flujos energéticos en el cuerpo de la persona se especializan en sus funciones. Unos de ellos dirigen la fisiología general del organismo, influyen directamente en los órganos de la secreción interna y dirigen el estado del sistema hormónico. Los demás abastecen la saturación de energía del organismo, dirigiendo la inmunidad. Los terceros abastecen la actividad vital de las células etc. Exactamente por el estado de estos campos se determina tanto la presencia de la salud como el surgimiento de las enfermedades.

La influencia enorme en estos flujos universales se ejerce por nuestro estado mental y el carácter de nuestros pensamientos. El grado de un entendimiento y comprensión de la intercomunicación de los procesos energéticos y fisiología del cuerpo, y en el total – la comprensión de la intercomunicación de la sustancia y la energía, es la clave de la comprensión de la intercomunicación entre la persona y Dios, entre la Inexistencia y Existencia. O la clave, por decirlo así, para entender la misión de la persona sobre la Tierra.

Precisamente la aspiración al conocimiento en este dominio cambia de un modo asombroso nuestra concepción del mundo, amplia nuestra Conciencia. Es necesario notar que la Conciencia también es la energía, tanto como todo otro, y está ligada directamente no sólo al cuerpo físico (siendo su producto) y sus órganos, sino también directamente a las células del organismo, a las moléculas de ADN . Desarrollando sus sensaciones de los procesos energéticos en el organismo, la persona puede tomar conciencia no sólo de las células y sus estructuras (habiendo ajustado con ellas la retrocomunicación). Ella puede tomar conciencia, sentir las moléculas de las células, e incluso sus átomos, corrigiendo su movimiento y la estructura.

Así, la Conciencia dirige directamente la salud, estimulándola o, al contrario, provocando unas u otras enfermedades. Cualquier enfermedad es el resultado de la ignorancia de sí mismo y de los procesos básicos energéticos dentro del organismo.

Nuestro Sistema da a la persona las prácticas simplísimas para dirigir estos procesos, desarrolla la capacidad de sentirlos y corregirlos, y no como la apertura de ciertas supracapacidades, sino como el proceso que enseña, según el principio: “ desde lo más simple a lo más complejo ”. Y las supracapacidades se abrirán de por sí mismas, a cada uno en su plazo.

La Conciencia que está desarrollando constantemente es la Fuente de la Vida. Sólo tal Conciencia ayuda a conocer las Bases del Universo, paso a paso. ¡Precisamente la Conciencia Desarrollada es el sentido de la Vida, Su Verdad!

Unos cuantos representantes del género humano han podido conocer la Verdad, pero ella agita e inquieta a cada uno de nosotros. El error de la Humanidad y su ciencia se oculta en que se buscan la Verdad en el Cosmos, en los conocimientos sagrados de las civilizaciones antiguas, en el micromundo. ¡Pero la naturaleza no es estúpida que, dando a la persona el don de la vida, esconder su sentido en el final del mundo! El sentido de la vida está en cada uno de nosotros. Recibimos los conocimientos completos de este proceso en el momento del nacimiento. En el Universo no existe nada sobre que no sabríamos de antemano. La astucia de la Naturaleza consiste en lo que da estos conocimientos gradualmente. Por desgracia, para mucha gente ellos están desparramados fragmentariamente por la Tierra. Ello se hace con premeditación para hacernos evolucionar durante la búsqueda constante.

Comunicando y trabajando con la gente conectada al Sistema, no dejamos de asombrarnos con lo cuántos arrebatamientos demuestra la persona cuándo después de las búsquedas de la Verdad durante muchos años (a modo de los conocimientos, las doctrinas y todo que se encuentra en el mundo exterior), habiendo recorrido medio del mundo – ¡ella, al fin y al cabo, se descubre a sí misma no saliendo de casa!

Y que la Verdad se queda todavía escondida, no descubierta, depende solamente de usted. Para comprender este proceso, examinemos los esquemas. A su atención le están ofrecidos tres esquemas:

  • El esquema № 1 – el desarrollo Evolutivo del Alma ;
  • El esquema № 2 – la designación convencional, esquemática de las vibraciones de la Vida y de la Evolución del desarrollo de la Conciencia;
  • El esquema № 3 – la dependencia de la gente de las formas mentales de la Noosfera y la necesidad llevar la Conciencia fuera de sus límites, en el Mundo de la Conciencia Pura


El esquema №1


El esquema №2


El esquema №3

 
 
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