El sexto sentido mental

El sexto sentido mental

Las energías mental y vital son mutuamente dependientes. Tal intercomunicación está dispuesta en ellas desde los tiempos más remotos por la Naturaleza. Cuanto más se acumula la energía mental tanto más se hace la energía vital. Adonde se dirige nuestro pensamiento – allá corre la energía vital.

La energía mental es el resultado general, final del trabajo de nuestro cerebro. La conciencia es una de las partes de su trabajo. La energía mental por su estructura es heterogénea. Las ondas que se generan por el cerebro se dividen en dos clases: las ondas Alfa y las ondas Beta. Las ondas Alfa están generando por las vibraciones finas del Campo Infoenergético. En este nivel trabajan todas las células de nuestro organismo. Estas ondas dirigen el trabajo de muchos órganos y sistemas. Precisamente ellas nos ligan a nuestro Yo Superior.

Las ondas Beta se generan por unas vibraciones más rudas del Campo Infoenergético. Abastecen nuestra actividad activa, están directamente vinculados a la vela y la Conciencia. En este nivel las órdenes generadas por el cerebro están presentadas como los pensamientos. Los pensamientos directamente ligados a la Conciencia se controlan por ella. Podemos utilizar la fuerza de la energía acumulada en ellos y dirigirla. Si no aprendemos a dirigir nuestros pensamientos, la energía que ellos contienen se dispersa inútilmente.

La energía mental del cerebro engendra el sexto sentido (lo nombremos “mental”), con su ayuda podemos adaptarnos a la vida. El nos hace las personas, las cuales en realidad somos. Gracias a él amamos, sufrimos, compartimos, nos compadecemos, nos alegramos o nos afligimos, nos encolerizamos, nos ofendemos. Nuestros modo y estilo de la vida, el modo del pensamiento están ligados a este sexto sentido.

El sentido mental se engendra tanto por las ondas Alfa como por las ondas Beta del cerebro, por eso él se da a conocer o como la intuición, o como la comprensión de alguna su práctica y la necesidad de su manifestación. En el primer caso el sexto sentido está vinculado a la información recibida de la subconsciencia, nuestro Yo Superior. En el segundo caso está vinculado a la parte material, física de nuestra vida, a nuestra Conciencia, a nuestros pensamientos.

No olvide que la conciencia se forma por cinco órganos de los sentidos concebidos por su naturaleza para percibir las vibraciones rudas. Por eso el sentido mental que se forma, en este caso tiene las características rudas. De aquí son todos nuestros estreses, el descontento del desorden de la vida etc.

Las ondas Beta se generan por los departamentos inferiores del cerebro, que son responsables de la supervivencia en el mundo físico, de nuestra adaptabilidad a él. Por eso y la Conciencia, y el sexto sentido están directamente ligados a estos departamentos del cerebro. Es porque nosotros fácil, calificativamente utilizamos las prácticas vinculadas a las emociones y los sentimientos negativos.

Como ni quisiéramos, encontrándose en este nivel, aprender a dirigir nuestra ira, irritación, estreses – ¡esto es superior a nuestras fuerzas! Al principio, en un arranque de nuestras emociones hacemos algo y luego pensamos, se arrepentimos, según se dice, “manoteamos después de la riña”. En nosotros se demuestran los rasgos no muy buenos de carácter.

Para manifestar las buenas calidades del individuo nosotros tenemos que aprender a generar el sexto sentido mental por los departamentos superiores del cerebro – por el neocórtex. ¡Y no simplemente generar, sino aprender a dirigir este proceso! El neocórtex está directamente vinculado al uso por nuestra Conciencia de las prácticas evolutivas que hemos adquirido, moviéndose desde Dios hacia la Persona.

Estas prácticas hay en nosotros, pero mientras tanto se quedan no reclamados, pues que, adquiriéndolas, el Alma no podía reconocerlas, ya que no poseía la Conciencia. En el momento presente no las reconoceremos solamente porque todavía no se hemos chocado, no se hemos puesto al corriente en la práctica, entonces, no las hemos reproducido, no las hemos imprimido en la Conciencia. Es necesario decir que muchos hombres no reconocen incluso aquellas prácticas las que adquirieron, viviendo sobre la Tierra, por eso no pueden aprovechárselas, no saben adaptarse a la vida en las condiciones nuevas. ¿Por qué en cualquier sociedad hay siempre una gente descontenta por la vida, especialmente en la actualidad? Porque su Conciencia no abarca y no controla todo el volumen de las prácticas adquiridas. Por consiguiente, ella le da la autoapreciación reducida, disminuyendo las posibilidades de la adaptación a la vida. Y esto está vinculado al hecho que la persona no oye el sexto sentido – ¡nadie nos lo enseñaba a ello! En el total la mayoría de la gente tiene este sentido atrofiado. La conciencia se quedó sin apoyo, por eso para sobrevivir trata de engancharse en aquella práctica que usa en el momento actual. Así se crea el estereotipo del miedo de cualquier novedad. ¡Nosotros todo el tiempo decimos sobre la Conciencia Desarrollada, y en realidad es necesario desarrollar el sexto sentido!

Análogamente, no apoyándose en las frecuencias del nivel alfa, el sexto sentido no es capaz de ligar nuestra Conciencia a la comprensión de la experiencia evolutiva adquirida. No podemos aprovechársela. Es posible subsanar esta situación solamente al desarrollar el sentido mental, y junto con él – enseñar nuestra Conciencia, extraer de memoria propia las hechas prácticas corresponsales para aplicarlas con habilidad. Lo aprendemos a hacerlo,  comenzando por la primera parte del Sistema.  

Los autores contemporáneos llaman a la gente para cambiar la concepción del mundo, erróneamente pensando que uno este paso sólo contribuirá al desarrollo de su Conciencia. Sin embargo, la concepción del mundo puede cambiarse, pero la Conciencia se quedará durmiente, ¡pues que para ella se le quedará cerrado el acceso a los programas del Ente infoenergético! Y esto está vinculado, como usted comprende, no con la Conciencia, – ella es solamente la propiedad dependiente del cerebro. La causa está cubierta en el desarrollo insuficiente de nuestro sexto sentido, mental, que se forma por el cerebro mismo.

Precisamente por eso muchas prácticas no producen aquel efecto para el que están calculadas. El cambio de la concepción del mundo se reduce a la acumulación del volumen enorme de la información. La persona que lee mucho, estudia, reconoce estos conocimientos ahorrados, y no puede aprovechárselos: ¡no hay prácticas de la flexibilidad, la adaptabilidad! He aquí “la pena de la mente” o “mientras más sabiduría, más problemas; mientras más se sabe, más se sufre ” [1]. En el Mundo todo tiene la comunicación directa y retrocomunicación (el principio del trabajo del condensador: la carga – la descarga). Y la Conciencia tampoco está privada de esta propiedad. Cuando en el cerebro se crean y se comprenden unas u otras imágenes del mundo exterior – esto es la comunicación directa. La retrocomunicación consiste en que la Conciencia, y más exactamente, los centros ciertos del cerebro, no pueden extinguir la actividad de las imágenes (en este caso decimos que estamos bajo su impresión). A ellas se les ata nuestro sentido mental que se genera en este caso, y detrás de él se estimulan aquellos órganos de los sentidos, por medio de los cuales fueron creadas estas imágenes.

Estos órganos se apoyan en el régimen activo y generan las ciertas frecuencias. Estamos bajo el poder de los sentimientos y las emociones, y la Conciencia se ata a estas imágenes. Tal atadura se llama “un estereotipo”. La Conciencia es capaz de crear los estereotipos para todos los casos. La persona cae en el mundo de las ilusiones, no puede estimar realmente la situación y la vida misma. Para salir de tal trampa son necesarios los esfuerzos determinados de la voluntad.

La causa del surgimiento de tal posición se oculta en el desarrollo insuficiente del sexto sentido, en la inhabilidad de dirigirlo hacia el trabajo con las vibraciones finas, en el nivel alfa del cerebro. Solamente encontrándose en este nivel, la persona está capaz de estar en la memoria sensata y la razón sana. ¡Comparando con él, la estancia en el beta-nivel es nada más que el juego al borde del foul y la locura voluntaria! ¡Pero cuánta adrenalina en la sangre, cuál brillo en los ojos, cuáles emociones!                                                                            

Comenzando por la primera parte del Sistema, extendemos sistemáticamente nuestra Conciencia, gradualmente desarrollando el sexto sentido mental. Según el régimen del trabajo del cerebro, el sentido mental está vinculado o al hemisferio cerebral izquierdo, o al derecho. El hemisferio izquierdo básicamente está vinculado la Conciencia, al estado de la vela, a las ondas Beta. Nuestra comunicación con el Yo Superior, con el Campo Infoenergético se realiza por el hemisferio derecho, entonces, el sentido mental está vinculado a las ondas Alfa, cuando operamos por la información de este Nivel. 

Desarrollando el sentido mental, abastecemos el funcionamiento del cerebro según el principio del trabajo del condensador: la carga – la descarga, realizamos la conmutación: las ondas Alfa – las ondas Beta. Este proceso se hace dependiente de la Conciencia. Cuando es necesario – salimos en el nivel alfa, si hace falta – estamos conmutando a la beta-nivel. Esto es la dirección razonable de sí, de su estado. ¡Es una Adaptabilidad Superior a la Vida! 

Esta habilidad, en vez del progreso científico-técnico, la erudición y el intelecto – del punto de vista de la Conciencia durmiente, ayudará a sobrevivir a cada uno de nosotros. Dirigiendo conscientemente el régimen del trabajo del cerebro, conoceremos los procesos de la vida, los cuales influyen en nosotros. Fácil, desenvueltamente, como el pez en el agua, determinamos nuestro lugar en ellos y del mismo modo nos adaptamos fácilmente a ellos, se hacemos los dueños de nuestro destino, nos gobernamos nosotros mismos.

El afamado hombre teatral Vsévolod Méyerkhold (1874 – 1940) a propósito de la maestría (verdadera, en vez de la especulativa) se ha emitido su parecer así: “La maestría verdadera es cuando las ideas “qué” y “cómo” se ocurren simultáneamente”. La vida, la dinámica dan a la persona el soplo, simultáneamente explicándole el cuadro general de lo que ocurre y dando las recomendaciones de la salida de la situación que se ha formado. Como usted ya ha comprendido, son las así llamadas malditas preguntas de la Humanidad: “¿Quién es culpable y qué hacer? (¿Qué? y ¿Cómo?)”. Ellos se han habido malditos del momento de la desconexión de la Humanidad del Yo Superior y de Dios cuando la persona ha caído bajo la dependencia completa, en la esclavitud de las formas mentales de la Noosfera.

De resultas de ello, ni los sabios, ni los padres, ni la sociedad con sus institutos estatales, la ciencia y la religión, ni las muchedumbres de los contactadores – son capaces de dar a la persona las respuestas inteligibles a estas dos preguntas. Y nunca podrán, porque les dirige la estática (el Diablo) que está en el régimen de la Dualidad. Ella puede dar la respuesta a la pregunta “¿qué?” – incluso con la multitud de las variaciones y los estribillos a modo de todos los conocimientos terrestres, ciencias, religiones, revelaciones de los contactadores y profetas. 

Pero esto es nada más que la bíblica “una diseminación de las piedras”, porque todos ellos no dan la respuesta a la pregunta: “¿Qué hacer? (¿Cómo?)”. Se considera sin ninguna duda que cuando comprenderemos con los culpables de nuestras desgracias – en seguida se será claro qué es necesario hacer.   

Sin embargo, la respuesta a la pregunta “¿Quién es culpable?” está dando a la persona por el culpable principal – las formas mentales de la Noosfera, o el Diablo. Él nunca señalará con el dedo a sí mismo, por eso resultará el círculo cerrado. Tendrá que romper este círculo vicioso (habiéndolo transformado en la espiral evolutiva) a cada persona por su propia mano.                                                 

Es posible hacerlo de un modo único: al aprender a recibir la información fiel, verdadera de su Yo Superior. Para esto hay también solamente una vía – el desarrollar en sí el sexto sentido mental, la intuición. Al aprender a recibir a través de sus Entes Verdaderos, del soplo de Dios mismo. ¡Y esto será tal esperado Santo Advenimiento! De otra manera con Dios nunca está predestinado encontrarse, sin ninguna consideración a lo que nos le gusta o no. ¡Otra posibilidad de venir a cada uno de nosotros no tiene incluso Él! ¿Cómo hacerlo? A la pregunta “¿Quién es culpable? (¿Qué?)” contesta este libro. ¿Qué hacer? (¿Cómo?) – detallada, circunstanciadamente y por los pasos, de lo simple a lo complicado, está dado en el Sistema de la Armonización de la Persona y la Salud.   


[1] Eclesiastés, 1 : 18.
 
 
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