La necesidad del control de la energía libre de nuestro cuerpo

La necesidad del control de la energía libre de nuestro cuerpo

Las células del organismo generan alguna cantidad de la energía que se gasta por ellas para el mantenimiento de los procesos de la actividad vital. Sin embargo, en el organismo hay unos sistemas que generan la energía no sólo para sí, pero también abastecen de ella a todo el organismo. Según la capacidad de generar la energía tales sistemas se dividen en dos grupos: los activos y los pasivos.

Al sistema activo pertenece, ante todo, el sistema muscular. Nuestra viabilidad física depende del grado del desarrollo y entrenamiento del tejido muscular. Por algo, cuando el virus entra en el organismo, sentimos la debilidad, el malestar y la postración de las fuerzas. La gente que tiene el sistema muscular desentrenado, siente también la indisposición constante y la debilidad.

Hay dos variedades del tejido muscular: estriado esquelético y liso (la variedad especial del tejido – es el músculo cardiaco, pero no lo examinaremos). El tejido muscular estriado esquelético forma todo nuestro cuerpo (como se dice – la “carne”). Precisamente de él depende la fuerza física y la resistencia. Se gobierna por el sistema nervioso central.

Completamente otra situación es con el tejido muscular liso. Él cubre todos los sistemas vinculados al traslado y la transportación en el organismo de unas u otras sustancias, dándoles a estos sistemas la lisura, la elasticidad. Tales, por ejemplo, serán: los vasos, el intestino, la piel y otros sistemas. El sistema muscular llano se gobierna por el sistema neurovegetativo y nuestros pensamientos.

Si el tejido muscular estriado esquelético percibe las vibraciones fuertes del cerebro, no cambiando sus funciones, ¡ la musculatura lisa, percibiéndolas, reacciona dolorosamente, cambiando sus funciones, cayendo en un colapso! Precisamente por esa causa a la gente expuesta a estreses se le desarrolla la distonía vascular, la atonía del intestino, ocurre el desplazamiento de las vértebras, se desarrolla la obesidad (la piel y su tejido celular hipodérmico cambian su función)...

La función básica natural del tejido muscular – es el percibir la energía vital y dirigirla para el almacenaje a los recipientes, con la transportación consecuente al lugar del destino. Uno de los recipientes energéticos es la cavidad abdominal.

La cavidad abdominal desde arriba (de parte del corazón y los pulmones) y desde abajo (de parte de los órganos sexuales) está cubierta por los músculos grandes que componen la construcción bajo el nombre “un diafragma”. En su estructura entra el tejido muscular liso. El diafragma está abundantemente abastecido de los vasos sanguíneos y las terminaciones nerviosas. En toda la literatura médica al diafragma le está prestada poca atención, sin embargo, si la Naturaleza le ha abastecido de circulación tan sanguínea potente – entonces, su función es bastante grande.

En efecto, el diafragma percibe toda la energía libre en el organismo y la dirige al recipiente – en la cavidad abdominal (el canal abdominal). Lo más activamente el diafragma trabaja junto a la respiración. En nuestro organismo hay una multitud enorme de los flujos energéticos. Muchos de ellos están escondidos de nuestra atención por completo, pero hay tres flujos (canales) básicos de la entrada de la energía en el organismo, sobre los cuales sabemos y cuales abastecen nuestra actividad vital. Dos de ellos están vinculados a la entrada en el organismo de la energía con la comida y el agua, el tercer canal abastece la entrada de la energía durante la respiración.

Lleguemos a comprender ciertos rasgos de este fenómeno. La persona sin comida puede vivir bastante tiempo. Sin el agua – también puede vivir cierto tiempo, he aquí sin respiración no podemos vivir en absoluto. ¡Entonces, la comida no es el canal básico de la entrada de la energía! Un suministrador más importante de la energía es el agua, y su fuente importantísima es la respiración.

Precisamente por ello el yoga concede una atención grande a la gimnasia respiratoria. Los órganos de la respiración del aire que aspiramos perciben las vibraciones finas de la energía vital. Su parte entra en la sangre, y otra parte – en el recipiente abdominal. Del estado del diafragma depende el trabajo de todos los órganos internos: el hígado, riñones, páncreas, intestino, bazo, pulmones, corazón y otros. Ellos lindan con el diafragma, están friccionando por él, gracias a que aumenta su tono y el cambio de energías.

Así, toda la energía libre formada en el organismo “baja” en el canal abdominal y ahí se concentra. Aquí hay otro momento. Si en el organismo por cualquier causa le falta la energía (por ejemplo, en el caso del tejido muscular poco desarrollado), su parte que falta se retira de los órganos de la cavidad abdominal (claro, no sin causarles daño). ¿Acaso no es esa la causa de que en la actualidad no hay la gente que no tiene los problemas en el estómago, el intestino, el hígado...

No sin razón la cavidad abdominal en el idioma ruso se la nombran “zhyvot” (el vientre) – de la palabra “zhyzn” (la vida). Hace mucho se captaron que del estado del vientre depende por completo nuestra salud. Por eso es muy importante prestar atención debida de esta parte del organismo con la ayuda de la gimnasia respiratoria y los ejercicios físicos. Así lo dispuso la Naturaleza: al vientre dio las funciones muy importantes, e hizo sus músculos pasivos, para su activación son necesarios los ejercicios respiratorios y la gimnasia física.

 
 
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