La energía mental libre

La energía mental libre

En la vida nosotros tenemos que solucionar la multitud de los problemas, premeditarlos, construir los planos, comprender la situación. Cualquier actividad del cerebro está relacionada con la producción de la energía mental, especialmente ahora, cuando de cada uno es necesario el trabajo reforzado en el nivel mental. ¡Para que no sea gastada la energía mental en vano, el cerebro, sin alambicar demasiado, sin cumplidos se desconecta de la percepción de cualquier información!

Se puede observar un fenómeno semejante en nuestros niños. Comenzando en el período escolar, se les arroja tal ráfaga potente de información, la cual a menudo es completamente innecesaria, que en el nivel subconsciente ellos simplemente dejan de percibirla, se desconectan. A ellos les desaparece en general el interés por el proceso cognoscitivo. Nuestros niños leen poco, poco que tratan de recordar. Es más fácil estar sentado cerca del televisor, con los juegos del ordenador, es decir, ocuparse de aquella actividad donde el cerebro no está cargado...

Al mismo tiempo la vida exige de ellos muchos conocimientos, ¡y los conocimientos intelectuales, cuya obtención exige el gasto grande de la energía mental! Ya sabemos que su gasto importante, sin habilidad del restablecer, reduce esencialmente la vida humana. Es justa la sabiduría popular: “Él que mucho sabe poco vive”.

Resulta el círculo cerrado: por un lado, la vida exige los conocimientos, y por otro – el cerebro (el cerebro de mamífero) renuncia a participar en su obtención . ¡No tiene interés en saber nuestro progreso científico-técnico, le es indiferente! Tiene solamente un objetivo – guardar nuestra vida, su departamento – el Ministerio de Situaciones Extraordinarias. Si tratamos actuar en contra del cerebro, chocamos con los problemas de la salud que se demuestran a menudo en las señales de la obesidad evidente de que no nos salvan la dieta ni los cargamentos activos físicos.

La causa de los problemas semejantes es la misma energía mental. Su gasto superfluo exige del organismo la habilidad para ser defendido de la destrucción, y es posible hacerlo solamente a cuenta de la condensación de los tejidos. Puesto que la mayoría de la gente adolecen de hipodinamia, por consiguiente, no se ocupa de reforzamiento de su cuerpo. ¡En este caso el organismo se defiende a cuenta de la acumulación de la grasa!

Cuanta más energía mental se gasta tanto más la persona debe hacer la fuerza muscular para conservar la salud. Esto es por un lado. Por otro – sabiendo y comprendiendo este proceso, debemos de cualquier otro modo ayudar al organismo no sufrir por la pérdida de la energía mental. Para ello es necesario tratar que ella no se disperse en el espacio externo y sea centrada en el organismo, sea accesible para él en cualquier momento.
 
 
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