El sistema Dios – la Persona

El sistema Dios – la Persona


Ya hemos examinado el sistema Dios – la Persona en los temas anteriores; sin embargo, los quebrantos de nuestra concepción ateísta del mundo o la educación espiritual por medio de la religión, ellos exigen la necesidad de volver su atención a la importancia de la creación y la conservación de este Sistema.

La mirada ateísta al Mundo acostumbró, siempre y en todo lugar, a confiar en las fuerzas propias. La religión, al contrario, rebaja la importancia del Individuo de la persona, dándole a ella el suerte del esclavo. Y para edulcorar la píldora, añaden “lo de Dios”. La orientación correcta de la Conciencia consiste en lo que la persona se reconoce a sí misma un confidente de Dios sobre la Tierra y al mismo tiempo comprende su dependencia de Él. ¿Qué esto significa? La persona comprende: en ella está concentrado todo que le es necesario para la vida y la Evolución. Conoce sus posibilidades y les abre, utilizando la fuerza del pensamiento, las energías mentales. Con eso comprende la potencia de las posibilidades que están dispuestas en ella por la naturaleza, pero se percibe a sí misma como una partícula de los procesos objetivos, entonces – su dependencia de ellos. También comprende que puede formar los procesos objetivos nuevos, habiéndoles dado ánimos por medio de la fuerza de su pensamiento, como antes dependiendo de ellos. Dios es una Vida. La Vida es una objetividad. La dependencia de la persona de la objetividad – es su dependencia de Dios.

Análogamente es Dios. En Su Mundo Él es un Hombre altamente desarrollado, pero está puesto por la Vida y la Evolución en tales condiciones que puede realizar sus capacidades solamente en la intercomunicación con el Ser Humano. ¿Qué ello significa? Significa que la realización de los procesos objetivos depende por completo de la persona que tiene su Conciencia subjetiva. Si ella se orienta hacia la percepción subjetiva de lo objetivo, Dios como el representante del Mundo objetivo no puede realizarse. La persona, siendo roto de los procesos objetivos, trata de realizar solamente su juicio subjetivo. En el resultado la Vida como el proceso objetivo está en contradicción con ella, retribuyendo según sus méritos.

Solamente la Conciencia orientada hacia lo objetivo, permite a la persona que ella de a Dios la posibilidad de realizarse en su realidad objetiva, es decir, a modo del proceso vital que, a su vez, es capaz de abastecer a la persona de todo lo necesario. Así, Dios y la Persona juntos dan el ritmo y el modo del desarrollo del proceso mismo vital. Ellos son los Polos para existir y trabajar solamente en el par. ¡La renuncia de uno de ellos a cumplimiento de sus funciones golpea automáticamente a otro!

Esta posición significa que Dios realiza todos Sus planos solamente por las manos de la persona. Y ella, a su vez, puede realizar sus planos solamente con la ayuda de Dios. En resumen lo subjetivo se hace algún proceso objetivo solamente a cuenta del trabajo creativo de la persona que realiza los planos subjetivos solamente en existencia de los procesos objetivos, los cuales entran a la competencia de Dios.

¡En cualquier asunto que usted comienza, Dios siempre debe ser cerca de usted! Tal unión se realiza no sólo por las oraciones o invocaciones a Él con el pedido de auxilio. Lo principal es que su Conciencia sea orientada siempre hacia Dios, la Vida, el proceso objetivo. En usted debe estar presente la orientación interna que el éxito del asunto depende de Su ayuda y de lo como Él en ese caso obrará a sus anchas. Porque lo objetivo es lo objetivo, ello gobierna todo, y su deseo de usted es solamente la manifestación de lo subjetivo. Si usted quiere tener éxito en todos sus asuntos, debe ser digno de él y estar de buen humor para aceptarlo en cualquier aspecto, aunque no sea deseable para usted. Muy a menudo de lo deseable se renuncian solamente por tal causa que ello ha venido inesperadamente y no en aquél aspecto, no en tal embalaje, no de aquel hombre de quién la persona planeaba, y mientras tanto como una lección, pero no como el resultado deseoso. Lo objetivo se realiza así como puede ser realizado, y no cómo le gustaría a usted. Junto a la renuncia de seguir este axioma se precipitan habitualmente (¡se caen del tiempo!).

En cuanto a la religión y la fe en Dios en general – muchos problemas y cuestiones para cuya decisión la persona busca ayuda de Dios, son en la competencia de su propio Yo Superior. Esto significa que la persona en sus oraciones se dirige a esta parte de su Yo, la que se puede valientemente nombrar la Divina. Este enlace se realiza con la ayuda del canal intuitivo, por la puesta en marcha del neocórtex y cuatro envolturas externas del cuerpo energético.

En ello no hay la menor exageración, ya que el Yo Superior, siendo el puente-interruptor entre la persona y Dios que cumplen la función de los Polos del Mundo, es la parte integrante y de la persona, y de Dios. Solamente este puente en el grado mucho más grande es competente en los asuntos de la persona que ella misma. En todo caso, el Yo Superior forma las situaciones alrededor de nosotros, juzga y castiga precisamente él. Dios puede solamente atenuar el castigo. En este caso Él para nosotros es realmente un Salvador que libra la persona de su castigo severo de su propio Yo Superior.

El echo es que a todas las funciones de los órganos del orden legal, del ministerio público y los juzgados que son habituales para nosotros, las cumple el Yo Superior. Y el Mundo Tenue y Dios no podrían encontrar el ejecutor más exigente, imparcial, escrupuloso de éstas funciones importantes a las cuales nadie ama (Dios en este caso no es una excepción). ¡No se puede compararlo con el Juicio final! Comparando con el tribunal del Yo Superior el Juicio final es un entretenimiento infantil.

Y realmente, el Yo Superior es en algunas mil, e incluso los millones de años más viejo que la persona, le conozca a ella a fondo, sin interrupción encontrándose junto a ella del momento de la concepción, además, forma un todo único con ella. Su exigencia es motivada por lo que la persona es un portador monopolizado de la Conciencia. Solamente ella puede reconocer y aplicar en el mundo físico toda aquella experiencia enorme y los conocimientos que eran hechos por el Yo Superior, llegando a ser en el futuro el Creador de su inmortalidad (y también del Yo Superior), y puede ser, Dios nuevo. O menospreciar para sus antojos y emociones, habiendo emprendido la persecución del bienestar y la felicidad ilusorios del mundo material. Es posible por completo que ella tendrá tiempo para gustar algo, quemando en la hoguera de las emociones su parte Divina como el Yo Superior.

Usted puede juzgar de por sí – qué deformación se formó en la Conciencia de la persona, si para comunicarse con su Yo Superior ella había armado tanto jaleo de los dogmas y las religiones, a través de él tratando de hacerse oír golpeando hasta Dios.

 

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© Alejandro y Tamara Blanco 2007