La persona y el socium (el Sistema “la Persona – la Persona”)

Capítulo tercero

LA PERSONA-CREADOR

La persona y el socium (el Sistema “la Persona – la Persona”)


La actividad de la persona en el Sistema la Conciencia – la Persona pasa entre dos Polos: entre el cuerpo físico y la mentalidad. Por la vida sobre la Tierra responde la parte de la mentalidad que nombramos la “Conciencia”.

La eficiencia de la actividad de la persona depende directamente tanto del estado del cuerpo físico como del estado de la Conciencia. Y si el cuerpo sano y perfecto está dando por los padres y la naturaleza, la Conciencia se construye por completo por la persona misma. Con eso es necesario notar qué precisamente la Conciencia dirige por completo la salud física...

Hace mucho está demostrado que la persona, siendo aislada de otra gente y la civilización, no puede construir la Conciencia. La Conciencia se construye en el socium, desarrollando solamente en la actividad laboral, durante la superación de los problemas cotidianos, y no de otro modo. Qué representa la persona como el Individuo, qué fuerzas mentales en ella funcionan y por cuánto exitosamente ella coopera con la gente circundante, depende por completo del estado (de la orientación) de la Conciencia. La interacción de la Conciencia con los circundantes (la sociedad) es la característica básica de la cualidad (del grado de la utilidad) de la persona dentro de los límites de la Existencia, en su percepción de superficie llana. Nombramos la percepción “de superficie llana” por aquella razón que para la posición del objeto en el plano son necesarias dos coordenadas (características). Tales (si la persona percibe la Existencia en el nivel de la vida terrestre) son el Yo Personal que está dando por su Conciencia, y el Yo Sumario del Socium (de toda la gente que compone el socium). Y el Yo Personal es directamente proporcional al Yo del Socium.

El Yo Personal ~ el Yo del Socium

Cuanto más arriba en esta correlación es el potencial del Yo Personal tanto influencia más grande la Persona presta a la sociedad. Y al contrario, cuanto mayor peso tiene el Yo del Socium tanto más él gravita sobre la Persona.

La realización creadora de la persona y la cualidad de su vida depende por completo de la interacción y la cualidad de estas características. Cuanto más arriba el hombre ha levantado el potencial de su Yo Personal tanto menor es su dependencia del socium, tanto mayor grado de la realización creadora el hombre tiene. Y al contrario, cuanto más el Yo Personal depende de la sociedad (sus representaciones, orientaciones y opiniones) tanto menor grado de la realización (libertad) la persona posee. De aquí se deduce: ¡para aumentar la cualidad de la vida (la libertad de la manifestación y la autorrealización) es necesario liberar la Conciencia de la influencia excesiva de la sociedad, habiendo llegado a ser el Individuo!

Es posible hacerlo solamente por un modo. La persona debe hacer que despierte su Conciencia, habiendo puesto en marcha el neocórtex para conectarse a la Conciencia de Dios y al Campo Infoenergético. Solamente así es posible hacerse el habitante del Mundo de las Causas, hacerse independiente del Mundo de las Consecuencias. La gente que vive en la percepción de superficie llana de la vida, son los aborígenes del Mundo de las Consecuencias.

Si el hombre se queda en la percepción de superficie llana, su concepción del mundo será limitada por el mundo de la gente. Él investigará los detalles y los callejones sin salida que no son necesarios a nadie, estando en las ilusiones, porque la realización de la vida “se cierra” por completo sobre sí mismo (como el producto y la partícula del socium), sobre el cuerpo físico y la psicología – la que depende de la psicología de la sociedad, de su percepción de la vida (Yo – el Socium). Que el hombre se escape del tornillo de mordazas del socium – eso sería superior a sus fuerzas. Aunque si él estudia la multitud innumerable de las doctrinas, ciencias, prácticas, todos sus conocimientos, tanto como el proceso de la formación de la Persona y la actividad, serán limitados por el mundo de la gente (por el Mundo de las Consecuencias, del socium). Su mundo creado en la Conciencia (el Universo Virtual interno) está extraordinariamente limitado y no tiene ninguna relación con Dios, ni con la Evolución, ni con la realidad objetiva. En este mundo la persona nunca podrá solucionar sus problemas como la miseria y las enfermedades en general. “¡Ya es tarde golpear con el puño en la mesa, cuándo tú mismo ya eres el plato!”

¿Qué representa el socium? El socium es una comunidad de la gente, cuyo vector psicológico es la suma media de los vectores de los sujetos que entran en él.

Si la mayor parte de los miembros de la sociedad tiene la tendencia destacada a un lado de la humanidad, justicia, moral, el vector sumario de las energías mentales de tal sociedad tendrá la orientación análoga.

Si la mayor parte de la sociedad confiesa la psicología de esclavo, su vector sumario nunca será dirigido hacia la libertad del Individuo.

El gobierno que está elegida por la gente y que está al frente de la sociedad, expresa y defiende los intereses del general vector psicológico y su orientación, la controla y la guarda. Él refleja y defiende la ideología y la concepción del mundo de la mayoría. Lo mismo se puede decir sobre la religión y todas otras organizaciones y estructuras que no más que palabras día y noche defienden los intereses de Dios y de la Evolución.

Es natural que la posición semejante siempre provocará el descontento de cierta parte de la sociedad que piensa de otro modo. Inevitablemente surgen las contradicciones que toman forma de las revueltas, insurrecciones y revolucionas. Pero el problema se queda irresoluto. Encontrándose en los cuadros de la orientación de superficie llana del vector de la energía mental, la persona no es capaz de solucionar ni uno de sus problemas personales y vitales. Siempre dependerá de los intereses y la concepción del mundo de la sociedad en que siempre habrá las contradicciones interpersonales, y vale decir, la Conciencia de todos sus miembros será llenada con ellos y limitada de ellos.

Hay un modo solo para salir de tal dependencia: orientar el vector de la psicología personal-pública al Polo externo de la Vida – a la Naturaleza, a Dios, al Universo, es decir, construir el Sistema Dios – la Persona. En este caso en la Conciencia de la persona aparece una componente más – la vertical, que le abastece a ella la percepción volumétrica del Universo. La persona halla la capacidad de variar su orientación, le surgen más grados de la libertad.

Muchas confesiones religiosas, aspirando a reducir la dependencia de la persona de la sociedad, invitan a orientar la Conciencia por completo hacia la componente vertical, a Dios. Pero este beneficio le causa gran pérdida destructora, irreparable, desarrollando el fanatismo en la Conciencia. ¿Cómo se puede explicarlo?

Es que Dios es la Vida misma, con su movimiento eterno que no para ni un segundo, ni un momento. ¿Cómo es posible reunirse con Dios, habiéndolo comprendido y habiéndolo reconocido, si Él para nosotros, como antes, es invisible y es impalpable? Es posible verlo y reunirse con Él sólo mediatamente, a través del conocimiento de la Vida como tal, pero no en el plano, sino en el volumen.

Creando la percepción de superficie llana de la vida por medio del Sistema la Persona – la Persona, la persona para el proceso del conocimiento de Dios. El socium sustituye a Dios – el socium que le ha dado el crucifijo para el electorado que ansia el objeto para la adoración. Construir el Sistema Dios la Persona en este caso es simplemente imposible, puesto que la Conciencia no puede superar los límites de la percepción del Universo – los que están establecidos por el socium. Aunque hasta el día de hoy se consideraba que en la naturaleza el límite virtual, insuperable – como los banderines rojos – existe en la representación de un lobo solo (si ante el lobo se construyen la línea de los banderines rojos, él nunca la pasará). Parecía que esto es muy fácil, la barrera como tal no existe – atraviesa y estás libre. Pero no se puede, está vedado – ¡es una instrucción!

Este ejemplo confirma la idea hasta qué punto el pensamiento es material. Dentro de los límites de la percepción de la vida (los banderines) establecidos por el socium, a la persona no le queda más que renunciar al conocimiento de Dios que se encuentra por “la línea de los banderines” (aquí donde están las raíces del postulado bíblico: “¡Dios es inaccesible al entendimiento humano!”) y ocuparse de su propia tranquilidad, convenciéndose a sí mismo de lo que Dios existe, y está bien.

Reconozca que al socium le es ventajoso el aborregamiento semejante: es posible manipular a una persona, hacer sufrir desgracias, sacrificando su vida al salvamiento de aquéllos quienes encabezan el Sistema la Persona – la Persona. “El mejor álibi es ser una víctima”. El socium no tiene necesidad del Individuo, él es capaz de perturbar todos los fundamentos del socium. Precisamente por eso durante toda la historia de la Humanidad el socium aspiraba a exterminar a aquéllos quienes no se insertaba en sus marcos.

La persona se encontrará en la dependencia de esclavo del socium hasta que comprende su predestinación verdadera y asigne al socium el lugar correspondiente en su vida.

La necesidad de la vida en la sociedad consiste en que la persona debe aprender a vivir en el sistema. Solamente los otros pueden señalar sus defectos de usted en la autoeducación, señalar aquellas cualidades que es necesario corregir en sí mismo. Solamente en el socium, en el ambiente de los semejantes a sí misma la persona es capaz de conocerse. Pero, habiendo pasado tal escuela y habiendo recibido la lección, es necesario tratar de salir rápidamente de la dependencia del socium, ¡de otro modo el pantano le absorberá a usted de nuevo!

El conocimiento es un proceso dinámico. La persona puede conocer a Dios solamente a través de su vida propia. Conociéndose a sí misma y la vida que puede realizarse seguramente durante la interacción con la sociedad de la gente, la persona conocerá a Dios. Solamente la orientación correcta de la Conciencia hacia Dios crea la percepción volumétrica de la Vida. Ella consta de tres componentes: la Persona – el Socium – Dios. El resultado de esta interacción es la formación en la persona del Yo Personal válido y cabal, no defectuoso, que determina la cualidad de su vida.



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© Alejandro y Tamara Blanco 2007