Dios – la Persona y lo Absoluto

Dios – la Persona y lo Absoluto


El nacimiento y el surgimiento de Dios era, hay y se queda para la Humanidad un misterio. El conocimiento de Dios es indeterminado, vago y a veces trágico. Sabemos de Él solamente lo que Esto es Algo Eterno que contiene en sí la Fuente de la Vida, que da la vida a todo lo revelado. En esto Algo misterioso no hay unas cualidades personales, esto algo es lo abstracto e incomprensible. Precisamente por eso en el Oriente lo han nombrado lo Absoluto, y al mismo tiempo Algo se hace como tal en relación a la presencia del Campo Infoenergético General, por medio de que se realiza el proceso de la dirección de todo el Universo. Pero el conocimiento ulterior de lo Absoluto mostró que en la manifestación de las relaciones recíprocas con la persona concreta Él se porta como el Individuo. Y entonces surgió una noción “Dios” – el Individuo concreto que en su desarrollo ha llegado a las capacidades que superan considerablemente las posibilidades de la persona. Sea como sea, hablando de Dios (o de lo Absoluto), tenemos en cuenta Algo que se da a conocer en la Dualidad y la dinámica.

Si entablamos una conversación sobre la manifestación concreta y la encarnación de esto Algo, Sus cualidades y propiedades, recibiremos inevitablemente la Persona concreta – Dios. Y si decimos sobre los procesos que se crean por Él, sobre las energías dependientes de Él, sobre la interacción del Mundo real con el Antimundo, sobre el nacimiento de la vida del caos, recibiremos lo Algo a modo de lo Absoluto que es la fuente de las energías, movimientos, vida. La persona se disuelve en lo Absoluto. Precisamente así cada una persona concreta es la Persona que existe realmente. Toda la Humanidad es una noción abstracta en que cualquier Persona se disuelve. Y en ello tampoco hay nada asombroso o paradójico – el mundo es relativo.

En el principio triúnico que es inherente a Dios, tenemos en cuenta aquel Individuo de que decimos: la persona fue creada a imagen y semejanza de Dios. El principio triúnico de Dios se demuestra en la reunión de tales componentes universales como la Existencia (el mundo real revelado), la Inexistencia (el Antimundo) y la energía mental universal de Dios.

¿Por qué precisamente la energía mental es la componente dinámica del Universo? La energía mental se demuestra a través de la Conciencia, a través de la energía del pensamiento. Para dirigir cierto proceso es obligatoriamente necesario saberlo y comprenderlo. Dirigir – significa ver la perspectiva del desarrollo, conscientemente engendrándola y corrigiéndola. Es imposible pasar sin la comprensión (el abarcamiento) de todo esto. La Conciencia es un producto del mundo material (revelado). La Conciencia superior dirige los procesos del Universo. ¡Exactamente Ella da la dinámica de la transformación mutua de la Existencia en la Inexistencia y a la inversa, gracias a que hay el Universo y la vida en Él! Solamente el pensamiento consciente es capaz de engendrar en los Polos de la Dualidad del Universo la perspectiva de la transmutación dinámica, su ciclicidad. La Conciencia de Dios da el programa del desarrollo evolutivo del Universo. Esto significa que Ella abarca todos los procesos tanto en el Mundo revelado (de la Existencia) como en el Mundo no revelado (de la Inexistencia, en el Antimundo).

Así, todos los procesos que ocurren en los dos Mundos, son bajo el control de Dios y se gobiernan por Él. A propósito, la división del Universo en los Niveles se realiza dependiendo del nivel del desarrollo de la Conciencia de la gente que vive en Ellos, y según el grado de la actividad del pensamiento que se demuestra en el trabajo creador. El trabajo creador es una componente activa, dinámica del proceso del pensamiento y la comprensión. De aquí se deduce que es imposible reforzar la fuerza del pensamiento y aumentar el potencial de las energías mentales sin tratar con la vida creativamente, no habiéndose preocupado de la autorrealización seguramente creativa y práctica.

La Existencia es una manifestación de la materia (de algún material de construcción del Universo). La Inexistencia es un estado escondido para nosotros, no revelado, de este material (materia). Sí, por un lado es una vacuidad que espanta por su inercia callada, fría, que sin discernimiento absorbe todo lo inviable. Pero por otro lado – ¡es la fuente inagotable, sin fondo, de la Vida Eterna de la Existencia! La transformación mutua de la Existencia y la Inexistencia se realiza a través del Caos. El Caos engendra la Existencia y la destruye. La Existencia y la Inexistencia obedecen sus leyes, sus órdenes. Para el Caos no hay el orden, porque esto son dos flujos contrarios enormes de la materia y la antimateria. El momento de la transformación de la Inexistencia en la Existencia y al contrario está controlando por completo por la Conciencia de Dios, por eso aquí el caos no puede ser en general. La transformación mutua constante de la Inexistencia en la Existencia y a la inversa abastece la ciclicidad y la dinámica del mismo proceso vital, desde la partícula elemental hasta la persona.

Como antes hemos esclarecido, la dinámica o la ciclicidad del proceso se inserta en la sinusoide, y él mismo es dependiente del tiempo, porque todos los cambios corren del pasado al futuro. Dios que se encuentra en el poder del proceso vital, también está dependiente del espacio y el tiempo (depende de ellos). Esto significa que Él como la Persona existe también en el espacio y está limitado en el tiempo. De ahí se deduce que Dios debe preocuparse por la activación y el mantenimiento del proceso vital y por sí mismo como el participante directo del proceso. Todo esto Le hace ser un rehén de la vida y de aquél proceso como el Universo que Él ha engendrado.



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© Alejandro y Tamara Blanco 2007