Dios y el tiempo

Dios y el tiempo


La Triplicidad de la Existencia realizada en el espacio tridimensional, da a luz el tiempo. ¿Cómo? El Péndulo de la Vida, tanto como los péndulos de la multitud incalculable de otros procesos, se mueve de un Polo al otro no instantáneamente, con la rapidez de un rayo, y exige el tiempo cierto para superar esta vía. En los procesos diferentes para un movimiento del péndulo se gasta desde las partes del milisegundo hasta mil miliones de años. Y este índice está sujeto a la corrección suave a cuenta de la dinámica del proceso. Es porque el tiempo no es una constante de siempre e inquebrantable de todo el Mundo: en cada Universo, en cada su Nivel, en cada Galaxia el tiempo corre con la velocidad diferente. Dependiendo del estado mental de la persona, la sensación de la velocidad del transcurso del tiempo también se cambia. En resumen el tiempo que se percibe por la persona, puede no coincidir con la vida real, se atrasa o adelanta. Fue justo aquél quién ha dicho que el tiempo es un concepto elástico. En cualquier proceso el transcurso del tiempo, así como el metrónomo, está dando por el movimiento del péndulo de este proceso.

Las características temporales de cualquier proceso se cambian suavemente, por turnos pasando uno en otro, por lo mismo forman la continuidad del proceso. La ciclicidad y la Evolución del proceso le dan la eternidad. En el total, hablando sobre el proceso, podemos indicar su estado pasado (las características pasadas temporales), el estado presente, y si calculamos correctamente, habiéndose esforzado, la dinámica del proceso – podemos enterarse de su estado a largo plazo (en la perspectiva).

El proceso vital de Dios, del Universo, de la Persona también es dependiente del tiempo. El tiempo es implacablemente y siempre corre del pasado al futuro. Si partimos de la Dualidad del Universo, hablando sobre el pasado y el futuro, se puede decir: el pasado es lo que no ya existe, y el futuro es lo que todavía no existe. Sólo el presente es real. De ahí se deduce: para salir del torbellino temporal, estando en el cual recibiremos inevitablemente la muerte, es necesario siempre encontrarse en el presente. Para ello tendrá que aprender a quedarse en el presente, no cayendo en el pasado ni en el futuro. Precisamente esto indica Jesús por las palabras: “Vive por el día de hoy. No pienses en ayer y en mañana”. Se nos devuelven constantemente, de nuevo y de nuevo, al Camino de Cristo, al perfeccionamiento. ¿Qué esto significa? Significa solamente uno. Es muy importante concentrarse en el día de hoy, en lo sobre qué piensas, qué creas y conoces hoy. De lo quién eres en el presente, depende quién serás mañana. ¡El futuro se crea hoy, y el presente está dando solamente por la Evolución!



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© Alejandro y Tamara Blanco 2007