El lugar y el papel de la mujer en la educación del hombre

El lugar y el papel de la mujer en la educación del hombre


Se sabe que la vida, como la carrera de relevos, se entrega de la generación a la generación. El hombre y la mujer durante la entrega de la vida son dos Polos. Sus funciones y el destino son distintos. Por su función natural el organismo de la mujer está destinado para llevar a término y dar a luz a un niño.

Si examinamos el Sistema el Padre – la Madre – el Niño, para el organismo del niño como el Universo interno será el Sistema la Madre – el Niño. Es decir el estado del niño se determina por completo por el estado de la madre. Hasta el proceso de formación de la Conciencia el niño absorbe todos los programas de la madre. Y solamente a la edad de 10 – 12 años el Sistema la Madre – el Niño se abre y el niño entra en la fase activa de la interacción con el Sistema el Padre – el Niño. En este período el padre debe transmitir a su niño las prácticas y la experiencia, formar en él el valor y la relación correcta a la vida. Esto concierne tanto a los muchachos como a las muchachas. ¡El valor es necesario para todos!

Como se deduce de lo dicho, sobre el hombre y la mujer recaen las diferentes tareas sociales. La mujer por su naturaleza presta más atención para formar el cuerpo sano del niño, inculca en su Conciencia los programas de la ternura y la delicadeza. En este período de su vida ella tiene necesidad fuerte de la tutela y la defensa de parte del hombre. El criterio de las relaciones recíprocas correctas en la familia es la relación de la mujer a los actos y los asuntos del hombre. Si la mujer le presta el apoyo y la aprobación, en él nace la seguridad y la tranquilidad por el futuro de la familia. Si tal apoyo no existe, el hombre comienza a darse al pánico que lleva a los fracasos, a la destrucción del Individuo. En él se activan los miedos viejos y se forman los nuevos. El hombre pierde los puntos de referencia. La función del sostén de la familia y su defensor está tomada por la mujer. Todo esto desequilibra la armonía en los Sistemas el Padre – la Madre – el Niño y el Hombre – la Mujer. En el total el proceso de la Carrera de relevos de la Vida se perturba, el hombre y la mujer caen de él. ¡Que, como usted comprende, equivale a la renuncia de la vida en general! ¡El hombre y la mujer no cumplen su función!

Recordemos la declaración que el hombre es semejante a la unidad, la mujer – al cero. “Cuando viven cada uno por sí mismo, el precio del hombre es pequeño, y la mujer no tiene ningún precio en absoluto, pero sólo tiene que contraer matrimonio, surge cierto número nuevo. Si la mujer es buena, ella se coloca tras de la unidad y aumenta su fuerza al décuplo. Si es mala, se mete adelante y en misma vez debilita al hombre, transformándole en la décima parte”.

Partiendo de este aspecto es necesario decir que por fuerza de la distinta función natural del hombre y la mujer en ellos hay unas distinciones no sólo fisiológicas, sino también psicológicas. La mujer, por ejemplo, es mejor psicóloga que el hombre. Por esta causa ella está más inclinada al sadismo mental. El hombre, más que la mujer, es capaz de percibir los procesos objetivos, él tiene más delicadeza de la percepción y de la dirección de ellos.

Por eso, queridas mujeres, no esperen de los hombres lo que ellos son incapaces de darles. Habitualmente, las mujeres esperan que durante toda la vida se las llevarán en los brazos, adivinando sus deseos menores. ¡Pero esto no será nunca! Estas cualidades en el hombre no le están dispuestas por la naturaleza. Si usted quiere conseguir algo del hombre, eduque en él estas cualidades, ¡pero no consiga lo deseable por la humillación, las ofensas o los reproches! Aquí es necesario mostrar la inventiva, la caricia y la ternura. Si el hombre se olvidó de hacer algo, no se ofenda con él, él realmente olvidó de hacerlo, puesto que su cabeza siempre está cargada de unos problemas más globales, para los cuales no hay las sutilezas psicológicas. Lo reprenda por la falta de memoria en la forma chistosa, pero no reproche y no sea rencorosa. No remueva el pasado y no se acuerde de las ofensas antiguas. Solamente usted puede ayudar al hombre a formar su retrato psicológico y conservarlo, perfeccionando durante toda la vida. Al hombre le hace valiente la mujer. A Dios, a propósito, le hace también ella, haciéndose la mujer de Dios potencial. Reconozca que es prácticamente imposible hacerlo de otro modo. Y ahora imagínese, ¿cuántas mujeres sobre la Tierra han perdido una tal posibilidad hermosa no se sabe para qué?

Hay una parábola moderna sobre el presidente americano. “Una vez, viajando con su mujer en el automóvil, el presidente americano tenía que irse al surtidor de gasolina. Allí la esposa del presidente ha conocido en el cargador del surtidor de gasolina su camarada de clase antiguo. Tenía lugar la conversación pasajera emocional, habitual en tales casos. Cuando ellos se movieron más adelante, el presidente, mirando con aire de burla a la mujer, le dijo: “Querida, si te hubieses casada con él, ahora serías la mujer del cargador de gasolinera”. Ella paró en el acto su causticidad por las palabras: “Querido, en este caso tú serías un cargador, y el presidente sería él!” Todo es que al presidente le ha pasado en propiedad la mujer sabia. ¿Y cuántas sus contemporáneas, habiendo considerado después del matrimonio y el nacimiento de los niños su misión cumplido, han resultado, cómo la vieja del “Cuento sobre el pescador y pez de oro”, habiéndose quedado con la artesa rota 1?

Y aún más un problema importante en la distribución de las funciones del hombre y la mujer. El hombre según sus obligaciones naturales cumple las funciones de sostén de la familia, sustentador y defensor de la familia. Esto significa que psicológicamente se orienta mejor en las cosas semejantes que la mujer. Por eso, queridas mujeres, no se mezclen en los asuntos de los hombres y, además, no traten de cargarlos a sí mismas. Ellos llegan a comprenderlos mucho mejor. Presten al marido el apoyo moral, sugieran – que conocimientos le hace falta recibir para venir al éxito. En ningún caso no le reprochen, no le riñan. Haciéndolo, ustedes sólo reducen su seguridad, en él se desarrolla el miedo del incumplimiento del deber ante la familia que llevará con seguridad al malogro. Arreglar la paz espiritual en la familia, dirigirla – es el deber de cada mujer, es su función natural. En el desarrollo en sí de esta habilidad se demuestra el amor verdadero al marido y los niños. No sueñen que la felicidad familiar caerá sobre usted no se sabe de donde, de arriba, como el don por sus ojos bellidos. La felicidad se crea por los granos, por sus manos propias. ¡Ustedes son responsables no sólo de la educación del niño, sino también de la educación del hombre que sea capaz de ponerse en el camino de la Evolución y llevar ustedes tras de sí!


1 una locución idiomática del cuento de Alejandro Pushkin, significa: “la ambición rompe el saco”, “quedarse aderezada y sin novio”.

 

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© Alejandro y Tamara Blanco 2007