¿Dónde está la salida?

¿Dónde está la salida?

 

Somos únicos con la naturaleza. Ella siempre está preparada para dar a la persona todo que le es necesario para su vida, incluso el dinero. Pero sólo es necesario saber aceptar este don, es decir, tomarlo. Es que el dinero no es una invención ni mucho menos diabólica, como afirma la religión. Es el equivalente de la energía vital de la persona, el que está materializado a través del trabajo. Y ya que ella está dada a cada uno de nosotros junto al nacimiento, la habilidad de disponer correctamente del dinero, la habilidad de aumentarlo, no es otra cosa sino la reunificación con la naturaleza y la habilidad de dirigir el canal (el más pródigo, se puede decir que el más ruinoso) de la energía de la naturaleza. Sí razonar sensatamente – resulta precisamente así.

En caso si el hombre activo y firme en alcanzar la meta está preparada para arriesgar en el interés del asunto, todo el Universo le viene a él en ayuda, formando alrededor de él los acontecimientos que lo llevan al éxito. La actividad, la perseverancia para conseguir el objetivo está apreciando por el Universo como la aspiración y la petición insistente para recibir, conseguir lo que le es necesario. No vale la pena mover la cabeza y sonreír escépticamente. Cada persona tiene para el Universo el valor enorme y recibe el apoyo de Su parte en cualquier empresa, la que puede contribuir a su Evolución y a la Evolución del Universo. Cada uno de nosotros está a la vista y está registrado en el orden más riguroso, a cada uno Se lo llevan. Aquí hay un “pero”, contra el cual han tropezado muchos, y él consiste en lo que el recibo del resultado final ocurre demorándose un poco, como si con un tropiezo. La última vez se comprueban la estabilidad de la persona para convencerse, ¿acaso ella lo quiere, si no ha cambiado su opinión? ¡La masa básica de la gente pierde el ánimo y abandona a su empresa a cinco minutos antes del éxito mismo!

Habiendo chocado con el pesimista – la persona inerte, preparada para entregarse a las manos de sus miedos y pereza, el Universo calla. La persona ha hecho su Opción, y nadie tiene derecho a intervenir en ella. ¿Y para qué intervenir? La persona está bien, todo le satisface, en su pantano no hay riesgo ninguno, junto al máximo de la adrenalina. Otra vida a ella no le es necesaria. La persona se ha atascado en sus problemas y la miseria. Es prácticamente imposible ayudarle de una manera u otra, sacarla del pantano, cada uno escoge su vía y recibe lo que busca.

La persona activa no tiene la incertidumbre. Habiendo aceptado la información nueva, atrayente para sí, en seguida decida: “¡Esto es necesario para mí! Note, no se consola con las dudas, no se entretiene con la idea que a alguien es necesario algo de ella, que alguien quiere “tenerla”. Ella quiere tener, ya que está asegurada con firmeza que recibirá lo que desea. Y cuanto más adelante ella va tanto más cerca del deseo se encuentra el “recibo” con cada instante, el intervalo entre ellos se reduce.

La persona que no sabe qué quiere, está expuesta a las dudas constantes – siempre y en todo. Siempre encontrará la mala pasada y el eslabón débil, donde se la engañarán seguramente. Y en general, todos alrededor son los engañadores y los malvados. Pero todo esto es el camuflaje de la autojustificación como el amparo de su pereza e inactividad. Se queda darle el consejo que le es necesario salir de este estado de la intoxicación (el síndrome de la resaca eterna), en la cual el socium le ha sumido. Y tal hombre será engañado realmente según su guión propio. Y “¡al valiente – le tema la bala, al valiente – le no toma la bayoneta!” 1 Todas las desgracias y los fracasos le temen como a la peste, ¡porque es su perdición!

El paso siguiente será la puesta en orden en el propio Universo Virtual, en su concepción del mundo. Pero es posible hacerlo, encontrándose en el presente, o como aún se nombran este estado: “estando en su sano juicio y la razón sensata”. Solamente entonces será posible ocuparse de la alineación de los espejos deformantes de nuestra percepción subjetiva de la realidad. El instrumento para la primera etapa ya existe y ya es conocido por muchos de ustedes. Son “Diez Pergaminos” del libro “El vendedor más grande del mundo” del autor excelente Og Mandino. El texto de los " Pergaminos " (el libro está en nuestro sitio) por el Mundo Tenue está corregido decentemente, ellos se hicieron más concretos, vivificantes.

 

1 un aforismo de Alexander Suvorov (1729 – 1800) – Generalísimo ruso, reconocido como uno de los pocos grandes generales de la historia que nunca perdió una batalla.

 

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© Alejandro y Tamara Blanco 2007