La ilusión del mundo real

La ilusión del mundo real


Los procesos objetivos o reales del Universo obedecen las leyes de la física y otras ciencias naturales. El carácter ilusorio (la relatividad) del mundo real consiste en lo que aunque él existe objetivamente, con todo eso por sus escalas y cualidades es subjetivo por completo y depende de la Conciencia de la persona que ha formado la visión de la Existencia. Cada persona, siendo una partícula del Universo, al mismo tiempo, independientemente de su deseo, es un participante de algún proceso. La unión con el proceso se determina por sus pensamientos, su Conciencia. Ya decíamos que cualquier proceso natural es infinito gracias a la ciclicidad y el desarrollo evolutivo, es decir, gracias al Péndulo de la Vida. La unión de la persona con algún proceso se alcanza a cuenta del grado de la comprensión o la unión con el Péndulo de la Vida. La Evolución del proceso se apoya solamente a cuenta de la Evolución de la Conciencia de su Creador. La mecánica es muy simple. El Péndulo, siendo fijado a la Conciencia que evoluciona, está obligado hacer los movimientos oscilantes, moviendo junto con su Creador por la espiral, dibujando sobre ella la sinusoide volumétrica que evoluciona.

Sólo tiene que desconectar la Conciencia del Péndulo de la Vida del proceso o por razón de la insuficiencia de los conocimientos no conectarse mediante la Conciencia, que en su comprensión del proceso (en la percepción subjetiva) la persona cae en el acto en uno de los Polos de la Dualidad del proceso (en el inicial o el final). El hecho es que el movimiento sobre la línea recta en el Universo se determina solamente en un caso cuándo dos objetos, chocándose entre sí en las velocidades altas, se convierten en el plasma. Esto se hace conscientemente, con el fin de la utilización de los objetos que han servido (los sistemas solares o las galaxias), para usar el material recibido en los intereses de la Evolución. Del momento de la traslación del Péndulo en el movimiento rectilíneo, el proceso como tal para la persona deja de existir, porque ella cayó del volumen en la superficie plana. ¡Ella desconectó en sí por su propia mano el Péndulo de la Vida! Y aunque objetivamente el proceso en la naturaleza existe como antes, en el nivel subjetivo de la persona concreta él no hay, perdió de vista. La persona desconectó este proceso dentro de sí. Ella tiene la percepción no real del proceso, sino su propia, ilusoria.


Quién vive con nosotros? (la parábola en la redacción de Osho)

La vida no es estática nunca, se cambia constantemente. Tu mente funciona como la cámara fotográfica, continúa acumulando las imágenes. Y continúas reaccionar en estas imágenes. Por eso nunca eres fiel a la vida.

Una mujer mostraba a su niño el álbum familiar y se le dejó ver la fotografía del joven hombre hermoso: los cabellos espesos, la barba, muy joven, muy vivo.

El muchacho preguntó:

¿Mamá, quién es este hombre?

¿Acaso no lo conoces? – dijo la mujer. ¡Es tu papá!

El muchacho parecía desconcertado, él dijo:

Si es mi papá, ¿quién entonces es este hombre calvo que vive con nosotros?

La mente inconsciente funciona como la cámara fotográfica, como la película fotográfica. La mente observadora funciona como el espejo. Ella no percibe las huellas – “pruebas positivas”, se queda completamente vacía. Quienquiera que se encuentre ante el espejo, se refleja. Ella siempre es fiel a la vida”.


El ejemplo de la ilusión semejante es la vida misma. La gente dice y cree que la vida es infinita, que existe siempre.

La persona muere, dejando el cuerpo físico a la tierra solamente porque ha caído del punto real del espacio. Su Conciencia se ha desconectado del Péndulo de la Vida en un lugar dado y en un momento actual del tiempo. La corriente objetiva de la vida fue, es y será siempre, solamente en esta objetividad ya no hay lugar a la persona que ha caído de ella. En concordancia con la percepción subjetiva de la vida la persona ha entrado en el mundo ilusorio, de superficie plana, que contradice a la existencia objetiva del proceso volumétrico de la vida.

En todo el Universo no existe una fuerza o un Salvador para ayudarle, al pobre diablo. Es más fácil dar a luz al nuevo y educarle correctamente, habiendole metido todos los conocimientos y las habilidades con la leche de madre. El problema es solamente en eso: ¿quién le criará los padres instruídos y sabios, cuando todo el mundo no da ningunos pasos concretos en hacerlo y tampoco nada desea saber de ello! Hasta qué punto es difícil hacerlo, testimonian los reconocimientos de Dios y de la gente de Su plantilla de administración. ¡De la experiencia de todas las civilizaciones y los Universos anteriores es sabido que aunque nuestra civilización criará solamente dos tales padres, ella será reconocida exitosa, la que ha cumplido con su tarea!



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© Alejandro y Tamara Blanco 2007