La instrucción para los quienes han decidido hallar la independencia real

La instrucción para los quienes han decidido hallar la independencia real

¿La independencia de quién o para qué? ¡Sin duda, la cuestión es interesante! La persona, durante toda su historia que hace memoria de sí misma, con heroicidad defiende la independencia. Si tomar en consideración que se queda además en los límites del socium, la idea misma de la independencia hasta ahora fue una ficción y pompa de jabón. Es decir, de hecho nadie está interesado en la independencia real, y en primer lugar – la persona misma.

La independencia es una cosa buena, pero es muy desagradable el proceso de su obtención, verdaderamente como en la parábola:


La hoguera (la parábola de Paulo Coelho)

“El maestro había pasado una noche con sus alumnos y les dijo encender la hoguera que puedan estar sentado y hablar.

– La vía del desarrollo espiritual es parecida al fuego que arde ante nosotros, – dijo él. – El hombre que desea encenderla debe tener que hacer con el humo desagradable, que dificulta su respiración y provoca las lágrimas en los ojos. Así se despierta su fe. Con todo eso, cuando el fuego esté ardiendo satisfactoriamente, el humo desaparece y la llama ilumina todo a su alrededor, abasteciendo el calor y el conforte.

– ¿Pero qué será si alguien más encenderá la hoguera para él? – le preguntó uno de los alumnos. – ¿Y si alguien nos ayuda evitar el humo?

Si alguien hace así, él es un maestro falso. El maestro es capaz de recibir el fuego dondequiera que sea, o apagarlo cada vez cuandoquiera que sea. Y ya que no enseñaba a nadie cómo encender el fuego, es probable que dejará a todos en la oscuridad”.

El fuego en nuestro caso es el mecanismo de la autorreproducción en funcionamiento, ya que si meditar, él siempre era un símbolo de la autorreproducción, pero no de la autoquema, a medias con el sacrificio de sí mismo y la autocrítica despiadada. ¿Si no de aquí hay la fuerza del fuego, no adivinada por nadie, atrayente, la que fascina la mirada; la leyenda antigua sobre el Ave Fénix que resurge de sus cenizas?

El maestro tiene razón – cada uno tiene que encender su hoguera de la autorreproducción, por su propia mano, seguramente habiendo absorbiendo humo sin que no hay fuego. El maestro sabio tiene razón también en lo que el fuego ajeno no calienta.


El frasco lleno (la parábola moderna)

“Un profesor de filosofía quiso sorprender a los asistentes a su conferencia. Sacó de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha.

Un profesor de filosofía quiso sorprender a los asistentes a su conferencia. Sacó de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha.

Lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:

– ¿Cuantas piedras piensan que caben en el frasco?

Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que llenó el frasco. Luego preguntó:

– ¿Está lleno?.

Todo el mundo lo miró y asintió. Entonces sacó de debajo de la mesa un cubo con gravilla. Metió parte de la gravilla en el frasco y lo agitó. Las piedrecillas encontraron por los espacios que dejaban las piedras grandes. El profesor sonrió con ironía y repitió:

– ¿Está lleno?

Esta vez los oyentes dudaron:

– Tal vez no.

– ¡Bien!

Y puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y la grava.

– ¿Está lleno? – preguntó de nuevo.

– ¡No!, exclamaron los asistentes.

– Bien, dijo, y cogió una jarra de agua de un litro que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún no rebosaba.

– Bueno, ¿qué hemos demostrado? – preguntó.

Un alumno respondió:

– Que no importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.

– ¡No! – concluyó el profesor.

– Lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después. ¿Cuáles son las grandes piedras en tu vida? ¡Tus hijos, tus amigos, tus sueños, tu salud, la persona amada! Recuerda, ponlas primero. El resto encontrará su lugar”.


Y este maestro nos enseña, a través del ejemplo del relleno del volumen del frasco, cómo hace falta rellenar correctamente la vida (hacer la opción y poner las prioridades). No somos enseñados hacerlo, a una gran lástima; no lo sabemos; tampoco queremos aprenderlo, considerando que esto es tan simple.

Antes de comenzar a conectar a la gente al Sistema de la Armonización, nosotros pensábamos del mismo modo. ¡Oh santa simplicidad! Cómo errábamos, pensando que la Humanidad se ahoga sin nuestro Sistema, que precisamente este Sistema salvará a la gente. En la práctica resultó que nadie y nada salvará a aquél quién está en las patas del socium y la Noosfera. No le ayuda el así llamado desarrollo de la espiritualidad, son impotentes las Doctrinas, las Escuelas, los Sistemas, como además, y Dios mismo. Y continuamos afirmando, al descontento unánime y el murmullo, que el camino hacia el salvamiento, Dios y la inmortalidad está a través de la adquisición de la libertad en los límites del socium. Que a su vez es inconcebible sin adquirir la independencia financiera. ¡Cualquier otra variante es un camino directo al Gólgota, que es inaceptable ya para nosotros!

¿Qué hacer?


Lo esencial es saber dónde golpear (la parábola del origen desconocido)

“Un día el motor sufre una avería. Inmediatamente llaman al técnico más cercano que trabaja durante una semana sin obtener resultados. Llaman entonces al mejor ingeniero naval del país, quien trabaja el motor durante tres días completos y tampoco obtiene nada. La empresa de navegación llama entonces al mejor especialista. Éste tras llegar observa el cuarto de máquinas, escucha el ruido del vapor, examina la instalación de los tubos, saca un pequeño martillo de una estuche, da un golpe a una válvula roja y guarda el martillo en la caja. Ordena encender los motores y todo funciona con normalidad.

Más tarde, llegan las facturas:

El técnico local 100.000 pts por día: 700.000.

El ingeniero nacional 300.000 por día: 900.000.

El especialista 10.000.000.

Ante este último precio, la compañía solicita un desglose de dicha factura:

El especialista detalla que por dar un golpe de martillo: 1.000 Pts.

Y por saber donde golpear: 9.999,000 Pts.

Lo mas importante que dar el golpe, es saber dónde golpear”.


Y así mismo es en la causa de la adquisición de la independencia, ya que la Humanidad no tenía tal “chasco” (el Apocalipsis), le ayudarán a usted no los especialistas hinchados sino las personas sencillas, que “han golpeado” la situación y que saben a fondo – hacia qué dirección hace falta golpear (¡concentrar los esfuerzos)!


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© Alejandro y Tamara Blanco 2007