Capítulo cuarto - La Triplicidad de la Existencia

Capítulo cuarto

“El hecho no es que ellos no son capaces de ver
la solución. El hecho es que ellos no pueden ver
el problema”.

Gilbert Chesterton[1]

La Triplicidad de la Existencia

El mundo, el Universo como el organismo único existe exclusivamente gracias a su harmonía, es decir a la concordancia y la intercorrelación completas de todos los procesos, gracias a la presencia de la retrocomunicación en ellos. La Armonía obedece las leyes generales de la física y la matemática, está describiendo por las ecuaciones y las fórmulas matemáticas. Las leyes de la Armonía conciernen absolutamente a todas las propiedades y manifestaciones de la Naturaleza, a todos los procesos de la vida y la actividad de la persona, a su pensamiento, a las relaciones mutuas entre la gente etc. La Armonía es una base de la Existencia y la Vida en general. 

La vida existe allí donde hay el movimiento, el ritmo cierto inherente a todas sus formas y manifestaciones. Es sabido que cualquier movimiento es algún proceso que está puesto y pasa entre los puntos inicial y final (o entre los datos iniciales y finales).

Hay lo negro y lo blanco – los datos iniciales, los dos Comienzos. Su transición reciproca de uno a otro engendra el estado intermedio – lo gris. La noche y el día son los comienzos iniciales; su transición reciproca es la madrugada, la mañana, el crepúsculo, la tarde. Análogamente, el invierno y el verano son los comienzos iniciales; sus estados intermedios son la primavera y el otoño.

El pasado y el futuro también son los comienzos iniciales; su estado intermedio es el presente. Si continuamos examinando muchos otros fenómenos de la vida, en ellos siempre serán descubiertos ciertos estados iniciales y estados finales. Hay siempre unos Comienzos Iniciales los que componen la esencia de la Dualidad del Universo.

Aquí es necesario mencionar Sus propiedades energéticas básicas. Todo que existe en el Mundo, aspira a ocupar tal posición para que sea característico un mínimo gasto de energía. Por eso a los Comienzos Iniciales les es inherente precisamente esta propiedad.

Claro, el estado inicial de los Comienzos tiene la condición energética equilibrada al principio de algún proceso. El estado final de los Comienzos adquiere la propiedad semejante en la conclusión del proceso, y esto de nuevo transforma el Comienzo dado – en algo que se ha estructurado, en lo entero y estable.

Así, las componentes de la Dualidad son los datos constantes, invariables, estáticos (los puntos muertos del péndulo). Si nos ahondamos en cada uno de ellos separadamente, encontraremos allí la tranquilidad, inexistencia, oscuridad, vacuidad prístina. Y en esta vacuidad se pierde todo el sentido de la Dualidad. En ella no hay ningún punto de referencia con cuya ayuda fuera posible determinar, cuál de estas dos componentes es la inicial, y cuál es la final.

La manifestación real de dos componentes de la Existencia, el sentido de su existencia, se demuestra solamente en su transición reciproca de una a otra. Hablando más exactamente – en su movimiento constante que es la tercera componente de la Existencia. Realmente, si tenemos algún Comienzo, junto a la manifestación de la tercera componente – el Movimiento, el que empuja el Comienzo hacia los cambios, recibiremos algún estado intermedio, y luego – el estado Final que acumula su potencial, su fuerza.

Habiéndose estructurado en alguno entero, lo Final se convierte en el Comienzo Inicial del proceso siguiente. Así, bajo la acción de la componente activa de la Existencia uno lo Algo pasa suave y gradualmente en lo otro. Y ahora tenemos el Comienzo Inicial, ¡pero ya es completamente nuevo, cambiado!

Por ejemplo: el Día, que vino en lugar de la Noche, es nuevo, cambiado. La Noche y el Día de ayer son el pasado, ellos desaparecieron en la Inexistencia. Tenemos como antes los datos iniciales estables – la Noche y el Día, ¡pero ellos ya son completamente nuevos, que se sometieron a los cambios dinámicos! ¡Ellos son poco parecidos a aquéllos que fueron anteriormente, y a los que serán después de ellos!

Gracias a la tercera componente de la Existencia, activa y dinámica, aparecen tales nociones como el Espacio y el Tiempo. Las características y la propiedad del Espacio y del Tiempo se determinan enteramente y por completo por esta componente.

Preste atención a esto: el Movimiento es una transición de un estado a otro, nuevo. Esta transición es gradual, suave – no como el hecho, sino como el proceso.

Todo es muy simple. Los Comienzos iniciales son dos puntos muertos extremos de la amplitud del Péndulo. ¡Por eso en ellos no existe el Espacio ni el Tiempo! Los puntos extremos son Hechos. El proceso es la tercera Componente de la Existencia, y solamente a ella son inherentes el Espacio y el Tiempo que contribuyen a la realización del Proceso de la Vida.

La Dualidad es la propiedad estructural del Mundo, del Universo. Siempre hay algo con las cualidades ciertas y siempre hay algo con las cualidades análogas, pero ya con las opuestas directamente. Gracias al movimiento que liga estos estados opuestos existe el Universo. Aquí es el secreto de la expresión “El movimiento es la vida”. El movimiento es la tercera componente de la Existencia. La nombraremos el Péndulo de la Vida.

¡Así, el Mundo Revelado es el mundo de la dinámica, del movimiento! Le es inherente la Triplicidad. De ahí se deduce que si en algún proceso por cualquier modo se quita la Triplicidad, paramos el Péndulo de la Vida (el movimiento) y recibimos la estática de la Dualidad, la tranquilidad de cementerio.

De las ciencias de enseñanza general es sabido que las leyes fundamentales (básicas) de la Existencia son la Ley de la Unidad y la Ley de la Lucha de los Contrarios. Analizando todo lo expuesto, es posible hacer una inferencia: donde hay la Triplicidad – ¡allí reina indivisiblemente la Ley de la Unidad de los Contrarios! Realmente, dos unidades estructurales de algún proceso son los antagonistas, pero cuando ellas son unidas por el Péndulo de la Vida que abastece su transición reciproca de una a otra – surge el instante imperceptible bajo el nombre “la Vida”. Gracias a la Ley de la Unidad se demuestra toda la variedad del Universo.

Allí donde el Péndulo de la Vida está desconectado – el movimiento cesa, empieza a funcionar la Ley de la Lucha de los Contrarios. Los Comienzos iniciales de la Dualidad entran en la lucha encarnizada uno con otro. ¡Realmente, no vale la pena esperar la coexistencia pacífica de dos Comienzos que tienen las características absolutamente incompatibles! Es la lucha eviterna de dos antagonistas, los oponentes-discutidores irreconciliables, en la cual el vencedor se queda para siempre uno solo – aquél que exige para su existencia el mínimo consumo de energía. Es decir, cuando el Péndulo de la Vida está desconectado, siempre vencen la estática, la muerte y la Inexistencia.

La ciencia moderna, filosofía, religión construyen su concepción del mundo y ideario orientándose hacia los puntos muertos de la Existencia, iniciales – hacia la Dualidad. De ningún modo no poniendo en duda, sin martingalas, ellas atan a estos puntos el Espacio y el Tiempo, considerando con eso que la tercera componente – el Péndulo de la Vida – están adjuntados a las dos primeras, ¡como si esto es sin ninguna duda!

¡Por consiguiente (según sus nociones), la participación del Personaje Principal – de Dios – se sobreentiende que es un hecho obligatorio, pero que ya se ha realizado y que no nos obliga a nada! Aquí se sobreentiende que después de la Creación del Mundo Dios se ha jubilado, habiendo puesto todos los procesos en el Universo “al autómata”. Todo que se quedó después de Él – son el Campo Infoenergético y cierta substancia energética – lo Absoluto, la fuente de todas las energías. Y por eso ahora la persona solamente se queda el dueño de la situación (soy uno en casa – ¡hago lo que quiero!). Para Dios es bastante de cantar canciones de cuna a modo de mantras y las oraciones. ¡Vivir así es más confortable y tranquilo!

Para muchos será el choque una novedad que Dios es vivo, firme y en el eremitorio no se marchaba. ¡Una vez siendo “lanzado a la órbita” el Universo, junto con su personal del dispositivo administrativo, Él Le gobierna y no tiene el derecho ni a un instante abandonar a su propia suerte (como sabemos)! La gente de la Tierra somos invitados por Dios en esta Fiesta de la Vida, y los dueños aquí no somos nosotros – somos los huéspedes sólo, ¡por consiguiente, tenemos que portarse con dignidad!

Gracias a la actividad constante de Dios nosotros, la gente del Universo y la Tierra, estamos obligados a Él por la presencia de la tercera componente en todos los procesos de la Existencia. El Péndulo de la Vida en el Nivel de Dios y del Universo está apoyando en el estado activo gracias a la Energía Mental de Dios, Su Pensamiento. ¡Precisamente esto es el Espíritu Santo! Sin él la Vida sobre la Tierra y en el Universo sería imposible en general.

¡Dios no puede irse a la tranquilidad bajo ningún pretexto, pues Él es la Fuente de la Vida! El primer segundo de Su tranquilidad será último para todo lo Existente en el Universo, por eso más vale no pensar en esto.

La vida pasa entre dos Polos de la Existencia: entre la forma radial de la vida, por un lado, y la de proteína (albuminosa) – por otro. Las formas radial y albuminosa de la Vida son dos contrarios de la Existencia, dos Polos. La Vida es la dinámica que abastece la transición reciproca de dos contrarios uno a otro. Exactamente en esta transición reciproca que no cesa ni por un momento se halla el Péndulo de la Vida, la Evolución de la Vida, de la Existencia, de Dios y del Ser humano. La unión con el Péndulo de la Vida es la prenda, garantía de la obtención por la persona del derecho a la Vida. ¡Fuera de esta unión la persona para el Universo es el lugar vacío!

¡Y es muy extraño que para la persona contemporánea menosprecia persistentemente esta circunstancia! Es necesario comprender y aceptar como la realidad que la fuente viva, continua de la manifestación de la Triplicidad y la existencia de la Ley fundamental del Universo es la fuerza del Pensamiento de Dios, su Espíritu Santo (o, como lo nombramos – la Energía Mental de Dios). Sin comprensión de todo esto es imposible conocer la Verdad, el Sentido de la Vida, es imposible vivir dignamente. Puesto que el pensamiento de Dios no sólo pone en marcha y tiene constantemente en el estado activo la dinámica de todo el Universo, él pone en marcha el Péndulo de la Vida en cada uno de nosotros, en el nivel del pensamiento y la comprensión del Mundo. Solamente gracias a nuestra interacción activa con la Energía Mental de Dios somos capaces de poner en funcionamiento el desarrollo evolutivo del neocórtex y utilizar 95 – 98 % de nuestras posibilidades no realizadas, confirmando por eso el derecho de llamarse “la Persona Pensante”.

En el nivel del Universo el Péndulo de la Vida (la Energía Mental de Dios) une dos Comienzos – la Existencia y la Inexistencia. La transición continua mutua de la Existencia a la Inexistencia y atrás hace la Vida en el Nivel del Universo y de Dios no moribunda, eterna. La Energía mental de Dios pone en funcionamiento las Leyes de la Unidad y la Lucha de los Contrarios, gracias a que todos los Comienzos con las propiedades opuestas no sólo se avienen en paz uno con otro, ¡sino también llevan la Vida a todo lo Existente en el Universo!

En el Nivel de la persona la Dualidad está presentada como los cuerpos energético y físico, cuya intercomunicación se realiza por el Pensamiento de la persona, por su Energía Mental. Se demuestra así nuestro Ente Triúnico .

¡Aquí es necesario destacar que en el Universo solamente los dos – Dios y la Persona – poseen la capacidad de dirigir la Energía (pensamiento) Mental y controlarla! Otras criaturas vivas no tienen tal capacidad. La persona que no sabe dirigir la Energía Mental y tenerla bajo el control incansable, para automáticamente en sí el Péndulo de la Vida, por su propia mano desconecta la Unidad de los Contrarios. Entra en acción la Lucha implacable de los Contrarios, cuando las propiedades antagonistas de los cuerpos energético y físico de la persona se hacen más expresadas, destructivas mutuamente. En el total la persona, habiendo caído en tales muelas, está enferma y muere inevitablemente.

Esta salida nos perseguirá hasta que aprendamos a dirigir nuestro Espíritu Santo (el pensamiento) con la ayuda de la Conciencia y controlarlo. Nuestro objetivo es el aprender a encontrar el Péndulo de la Vida en todos los aspectos de nuestra Existencia y apoyar constantemente su movimiento haciéndolo eterno, no amortiguado. La solución exitosa de este problema enteramente y por completo es la tarea para nuestra Conciencia, a la cual de la conservadora (limitada) debemos por nuestra propia mano y voluntariamente transformar en la libre (desarrollada). ¡Solamente entonces ella puede frenar nuestra energía mental incontenible, desenfrenada!


[1] el escritor ingles.

 
Atrás... Contenido Más...