Sobre la Conciencia

Sobre la Conciencia

¡El Alma percibe a sí misma como una realidad objetiva (capaz de la realización) allí, donde ella se reconoce a sí misma! En cada Nivel del Universo ella posee algún grado de la comprensión, pero sólo sobre la Tierra en el máximo grado es capaz de reconocerse y realizarse, puesto que solamente aquí adquiere el cuerpo físico de la persona y la Conciencia que está vinculada con él.

Por la medida del perfeccionamiento y el desarrollo de la Conciencia el Alma modifica el cuerpo físico y realiza dispuesta en sí capacidad de la realización física en uno u otro Nivel del Universo. Por lo mismo ella comienza el proceso inverso de la ascensión. Habiendo venido a la Tierra a por el cuerpo físico y la Conciencia, familiarizándose, habiéndose unido con el cuerpo físico, haciendo su ama, el Alma junto con ellos se traslada del mundo físico al Mundo de Dios.

Ahí ella trae el cuerpo físico perfecto y la Conciencia desarrollada, libre. Y nosotros en este camino – no somos los descubridores, cada Persona del Mundo de Dios, tanto como Dios mismo, todos Ellos han andado este camino, y ahora nos ayudan haberlo superado. Como usted puede ver, para que el Alma continúe vivir y cumpla su destinación, le es muy importante adquirir la Conciencia y unirse con ella. La tecnología de tal unión está dada en la sexta parte del Sistema, y mientras tanto es necesario pasar alguna etapa preparatoria. La etapa de la formación en sí de la Conciencia libre, pues que solamente tal Conciencia da al Alma la posibilidad de hallar las alas, con su realización ulterior en todos los Niveles del Universo.

La Conciencia es una realidad objetiva que permite reconocer a sí en el mundo real, conociéndolo con la ayuda de las sensaciones recibidas de los órganos de los sentidos (los analizadores). Ella siempre está ligada a la persona concreta, y por lo tanto, existe siempre solamente en la unión con la materia (con nuestro cuerpo físico), es decir, es un producto, engendrado por la materia. Fuera de la materia, fuera del cuerpo físico la Conciencia no existe, por eso, cuando después de la muerte el Alma pierde el cuerpo físico, termina de darse cuenta. Esto significa que junto con el cuerpo y la Conciencia la persona lleva consigo en la tumba toda su experiencia de la vida y todos sus conocimientos.

Percibimos la vida a través de la Conciencia. Su objetivo es encomendar a la persona la oportunidad de reconocer a sí aquí y ahora. La Conciencia está apretadamente ligada al instante bajo el nombre “la Vida”, al Péndulo de la Vida. El instante (el Péndulo) de la Vida no pertenece al Comienzo de cualquier proceso, ni a su Fin (los puntos extremos de la Dualidad). Así mismo, la Conciencia (junto a su orientación correcta) no puede ser ligada a estos puntos extremos muertos, ella es inmortal desde los tiempos más remotos.

Por ejemplo, la vida se encuentra constantemente entre los puntos de la Dualidad – entre el pasado y el futuro. Pero nos reconocemos a sí mismos solamente en el presente. ¡La Conciencia no pertenece al pasado que ya se ha marchado, tampoco pertenece al futuro, que todavía no ha comenzado! ¡Ella pertenece solamente al presente!

Orientando la Conciencia hacia el presente, la liberamos . Pero si atamos la Conciencia al pasado, la ligamos, limitamos y nos atascamos en los recuerdos. Si la atamos al futuro, nos atascamos en los sueños. Verdadero es el presente sólo, y la Conciencia que está unida con él, es real y inmortal – ¡solamente en el presente! ¿Acaso no es esto la causa que la persona, en el fondo del Alma, no crea hasta el último momento que morirá? El trasfondo de esto está cubierto en el potencial energético del Alma. Sólo tiene que pasar del Aquí y el Ahora reales – hacia el pasado o el futuro ilusorios, ¡como la Conciencia aquí mismo se convierte en una ilusión, un espejismo! Y en vez de abastecer el suministro complementario al potencial energético del Alma, la Conciencia comienza sin talento gastarlo.   

La Conciencia está vinculada solamente con la actividad, con la vela. En cuanto ella se desconecte (por ejemplo, en el sueño), dejamos de reconocer a sí mismos, la realidad y la vida misma. ¡ En ese caso la Conciencia es nuestra componente no completa! Hay otra componente, que abastece nuestra vida para aquel período cuando la Conciencia está desconectada. Esta componente está ligada al Alma que da el trabajo a todos los procesos en nuestro cuerpo físico.

De esto se puede inferir que la Conciencia, tanto como todos otros procesos en el cuerpo, se engendra por el Alma – nuestra Matriz infoenergética. Sin duda, cuanto más alto es el potencial infoenergético del Alma tanto alto es el grado del desarrollo de nuestra Conciencia. Si durante la Evolución el Alma no ha aumentado, sino ha dispersado su potencial, en ese caso las posibilidades del desarrollo de la Conciencia son débiles. Para tal persona será problemáticamente conservar su Conciencia libre. Serán necesarios grandes esfuerzos en la interpretación de la vida.

La adaptación a los cambios distintos de la vida se realiza con la ayuda de los reflejos – tanto incondicionales como condicionales. Los reflejos incondicionales serán aquellas experiencias evolutivas las cuales el Alma trajo con sí en la encarnación presente. Su manifestación está vinculada con los instintos. Por ejemplo, nosotros instintivamente retiramos la mano junto a la sensación de algo caliente o huimos del peligro, si surge. Los instintos nos ayudan orientarse en todas las vicisitudes de la vida. ¡Los instintos es la experiencia pasada del Alma!

La encarnación del Alma en la vida presente nos hace perfeccionar nuestros instintos, transformarlos por medio del cambio de la conducta en las condiciones nuevas. Tratamos de recordar las reglas nuevas de la conducta mediante su repetición frecuente. Así adquirimos la experiencia nueva – las prácticas. Por ejemplo, para aprender a escribir nosotros repetimos muchas veces la escritura de las letras y las palabras etc. Para solucionar con éxito los problemas matemáticos recordamos las reglas y repetimos con reiteración la solución de los problemas del mismo tipo.

Con otras palabras, estudiamos para adquirir y fijar cierta práctica. ¡Naturalmente, cuanto más practicamos podemos mejor adaptarnos a las condiciones de la vida, nos sentimos más asegurados ! Dándose cuenta de los conocimientos adquiridos y llevándolos hábilmente a la práctica, por lo mismo adaptamos a las condiciones nuevas de la vida. La obtención y el uso de las prácticas en las situaciones vitales distintas se llaman reflejos condicionales (adquiridos). Así, nuestra vida está entre los reflejos condicionales e incondicionales, entre las prácticas y los instintos. ¡Esto es el mismo Péndulo de la Vida!

La comprensión de todos estos procesos abastece nuestra seguridad firme de la vida, forma el sentimiento de la seguridad de los factores desfavorables del medio exterior. Así, los instintos, las prácticas, la aspiración al conocimiento y la comprensión serán los atributos naturales de nuestro Ente, y apoyándose en ellos, la Conciencia nos permite conocer el mundo y adaptarse a él.

Antes notábamos que es muy importante conservar la Conciencia libre. Ella es así, si no se ata a los puntos muertos de la Dualidad (ni en el plano horizontal, ni en el vertical). Le recordamos que en el plano horizontal pasan todos los procesos de la Vida que influyen en nosotros mediante a la situación concreta. En el plano vertical pasa la Evolución de los procesos que influyen en nosotros. La Evolución de los procesos consiste en su eternidad: ellos eran en el pasado, ellos influyen en nosotros y en el presente. Después de la realización en el presente ellos no desaparecen, y se marchan en el futuro. Cuando el Futuro se hace para nosotros como el Presente, estos mismos procesos pueden influir de nuevo en nosotros, pero ya revelados en concordancia con las aspiraciones al Presente nuevo. Así estos procesos dinámicos se cambian y evolucionan .

La ciclicidad de la influencia de uno u otro proceso se acerca por nuestros pensamientos, es decir depende del grado de libertad de la Conciencia. ¡Sólo tiene que atarse a uno de los Comienzos de la Dualidad, como perdemos el control de todo el proceso! No se “metemos” en él, perdemos los puntos de referencia. Por ejemplo, elevando en el culto el estado del cuerpo físico, desarrollándolo, influyendo en él por medio de las distintas técnicas salubres, hacemos conscientemente la deformación al lado del cuerpo físico. Por lo mismo perturbamos la unión de los cuerpos físico y energético, ¡y cuanto mayor es esta separación tanto menor es el éxito en el trabajo con el cuerpo físico! Estamos enfermos.

Admitamos, que hemos comenzado a preocuparnos por el cuerpo físico y energético, pero… apesar de todo continuamos enfermándonos. ¿Por qué? Resulta que, habiendo establecido la unión entre los cuerpos, hemos establecido la unidad de los contrastes en el plano horizontal (hemos corregido solamente los procesos que influyen directamente en nosotros, habiendo dejado sin la atención las leyes fundamentales del desarrollo de estos procesos), y ellos están ligados al plano evolutivo vertical.

En este plano ocurre el desarrollo evolutivo de la persona, de su Conciencia. Las leyes, por las cuales él se realiza, desde los tiempos más remotos están dispuestas en nuestra Alma por Dios mismo junto al nacimiento del Alma. Y antes de que orientemos la Conciencia hacia esta componente, antes de que unamos la Conciencia con el Alma – ¡hasta entonces nos volvemos a enfermar!

Se puede denominar estas Leyes el “carnet de notas del Alma”. Aún se puede nombrarlos “autoliquidador”: sólo tiene que declinar de la vertical evolutiva, de la Vía verdadera a su casa (en el Mundo de Dios) como el Alma destruye a sí misma con la ayuda de la Ley de la Corrección – el Karma. Este mecanismo está dispuesto en el Alma por Dios mismo en el momento de su nacimiento, a instancia de la Evolución (y ella es una señora severa, es imposible lisonjearla).

Así análogamente van los asuntos con otros procesos. Si tratamos de obtener éxito en cualquier asunto, debemos no sólo unir los soplos intuitivos que concierne a este asunto (con su interpretación, con la formación de las prácticas nuevas o con el uso de las que ya tenemos). Debemos crear la perspectiva de nuestros esfuerzos (el desarrollo evolutivo del proceso). Solamente en este caso obtendremos éxito. La infracción por lo menos de una de las etapas lleva al malogro.

Así, en cualquier aspecto de su Existencia, en el que usted quisiera obtener éxito – en la salud, el trabajo, la creación etc. – es necesario, aparte de la solución de los problemas próximos, corrientes, trazar las perspectivas ulteriores (los objetivos altos) de sus esfuerzos de usted. Solamente en este caso usted obtendrá éxito. La incapacidad o la pereza de nuestra Conciencia en determinar las perspectivas de la realización presente y futura de la Persona conduce al fracaso.

Así, ocupándose de la salud, restableciendo la unión de los cuerpos energético y físico, usted soluciona un problema corriente. ¡Desarrollando la Conciencia, su pensamiento, usted traza la perspectiva para el futuro!
 
 
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